Asperger femenino
¿Por qué no hay chicas Asperger?¿o por qué casi todos los Asperger son chicos?
La premisa de que “casi todos los Asperger son chicos” es incorrecta.
El síndrome de Asperger (ahora parte del Trastorno del Espectro Autista, o TEA, según el DSM-5) también afecta a las mujeres, aunque se diagnostica con menos frecuencia en ellas que en los hombres.
El Autismo en niños, es frecuente detectarlo en la infancia, sin embargo, la mayoría de las niñas diagnosticadas de Autismo Grado 1 (Asperger), no suele hacerse hasta la adolescencia.
El espectro autista representa una singularidad en el desarrollo neurobiológico. Las investigaciones actuales apuntan a que, ya desde el segundo trimestre de gestación, se producen variaciones en la formación y maduración del sistema nervioso central.
El núcleo de esta diferencia reside en la conectividad: las neuronas se comunican siguiendo patrones no convencionales, lo que da lugar a un procesamiento de la información alternativo. En este complejo escenario, no solo la genética tiene la palabra; la interacción con factores ambientales y la respuesta del sistema inmune parecen ser determinantes en la conformación de este perfil neurocognitivo.
El motivo principal de esta disparidad en los diagnósticos es el infradiagnóstico femenino, debido a varias razones:
- Diferencias en la manifestación de los síntomas: Las mujeres dentro del espectro autista a menudo presentan síntomas de una forma más sutil que los hombres. Los criterios de diagnóstico se han basado tradicionalmente en estudios realizados principalmente en varones, lo que ha llevado a un sesgo en las herramientas de evaluación.
- Mayor capacidad de “camuflaje” social: Las niñas y mujeres con Asperger desarrollan con frecuencia mecanismos de imitación y “camuflaje” social para enmascarar sus dificultades en la interacción social y adaptarse a las expectativas sociales, lo que dificulta la detección del trastorno por parte de su entorno.
- Intereses más “aceptables” socialmente: Mientras que los intereses restringidos de los chicos (por ejemplo, listas de trenes, mapas) pueden ser vistos como más atípicos, los de las chicas (por ejemplo, centrarse intensamente en la lectura, en un cantante o en un personaje) pueden considerarse más “normales” o socialmente aceptables, pasando desapercibidos como simples hobbies intensos.
- Factores biológicos y genéticos: Algunas investigaciones sugieren que puede haber factores genéticos y hormonales que influyen en cómo se manifiesta el trastorno o en la cantidad de mutaciones necesarias para que aparezca en mujeres en comparación con los hombres. Se han identificado múltiples genes implicados, y existe evidencia de que las mujeres pueden necesitar una mayor “carga genética” para manifestar el trastorno, lo que se conoce como el “efecto protector femenino”.
- Factores hormonales: Se investiga el papel de las hormonas sexuales (como la testosterona) en el desarrollo cerebral y su posible influencia en la expresión del autismo.
- Neurodesarrollo: Existen diferencias en el desarrollo cerebral entre chicos y chicas, lo que puede influir en la forma en que se manifiestan los síntomas.
Aunque las estadísticas muestran una proporción de aproximadamente 3 o 4 hombres diagnosticados por cada mujer, estudios más recientes sugieren que la prevalencia real podría ser mucho más equitativa si se utilizaran instrumentos de evaluación que tuvieran en cuenta las características específicas del autismo en mujeres.
A diferencia de otros grados del espectro, en el Asperger no hay un retraso global del lenguaje, pero sí un uso diferente del mismo:
Pragmática del lenguaje: Dificultad para entender dobles sentidos, sarcasmo, ironías o metáforas. Suelen ser muy literales.
Prosodia peculiar: El tono de voz puede ser monótono, robótico o excesivamente formal (“el efecto pequeño científico”).
Dificultad en la lectura no verbal: Les cuesta interpretar gestos, expresiones faciales o mantener un contacto visual normativo.
Flexibilidad Cognitiva y Comportamiento:
Debido a esa maduración “a destiempo” de las conexiones neuronales que mencionabas, el cerebro busca seguridad en lo predecible:
Intereses absorbentes: Foco intenso y experto en temas específicos (trenes, astronomía, dinosaurios, informática, etc.).
Necesidad de rutina: Gran malestar ante cambios imprevistos. Las estructuras rígidas les ayudan a compensar el caos que a veces sienten al procesar la información.
Patrones repetitivos: Pueden aparecer movimientos motores (estereotipias) cuando están muy emocionados o estresados.
Procesamiento sensorial o hipersensibilidad:
Como el sistema inmune y la poda sináptica han configurado un cerebro con “demasiadas conexiones vivas”, los sentidos suelen estar sobreestimulados:
Hipersensibilidad: Ruidos que otros ignoran (un fluorescente, una sirena lejana) pueden resultar dolorosos.
Texturas y alimentación: Rechazo a ciertas texturas de ropa o alimentos, lo que a menudo se confunde con “ser caprichoso”.
El Perfil Cognitivo (Fortalezas y Debilidades):
Atención al detalle: Excelente capacidad para detectar errores o patrones que a otros se les pasan por alto.
Memoria técnica: Gran facilidad para retener datos factuales y lógicos.
Disfunción ejecutiva: A menudo tienen problemas para organizar tareas complejas, priorizar o gestionar el tiempo (les cuesta ver “el bosque” porque están mirando “la hoja”).
Diferencias en la presentación clínica
- Comunicación y socialización: Las chicas suelen mostrar mejores habilidades de comunicación verbal y no verbal, lo que puede enmascarar las dificultades sociales.
- Intereses restringidos: Los intereses de las chicas suelen ser más socialmente aceptados (lectura, animales, música), mientras que los de los chicos pueden ser más inusuales o específicos (trenes, mapas, tecnología).
- Comorbilidades: Las chicas con Asperger presentan con mayor frecuencia trastornos de ansiedad, depresión o trastornos alimentarios, lo que puede desviar la atención del diagnóstico principal.
Impacto en la vida diaria y estrategias de apoyo
- Diagnóstico tardío: El infradiagnóstico y el diagnóstico tardío en mujeres pueden llevar a dificultades sociales, aislamiento, baja autoestima, ansiedad y depresión.
- Apoyo educativo: Es fundamental adaptar el entorno educativo, fomentar la empatía y la teoría de la mente, y proporcionar rutinas claras y predecibles.
- Intervención temprana: La detección precoz y la intervención personalizada mejoran significativamente la calidad de vida y el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.
- Comunicación clara: Es clave emplear una comunicación directa y explícita, evitando dobles sentidos o ironías, para facilitar la comprensión de las situaciones sociales.
Avances en la investigación y retos futuros
- Nuevos instrumentos de evaluación: Se están desarrollando herramientas diagnósticas más sensibles a las características femeninas del espectro autista.
- Concienciación social: Es necesario sensibilizar a profesionales, familias y sociedad para reducir el sesgo de género y favorecer la detección y el apoyo adecuados.
- Investigación multidisciplinar: La colaboración entre genética, neurociencia, psicología y educación es esencial para comprender mejor las diferencias de género en el TEA y mejorar la atención a todas las personas afectadas.
En Psycolab estamos trabajando para poder ofrecer un diagnóstico más preciso en el Autismo Femenino.
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Bibliografía:
- American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5).
Manual de referencia internacional para el diagnóstico de trastornos mentales. - Lai, M.-C., Lombardo, M. V., & Baron-Cohen, S. (2014). “Autism”. The Lancet, 383(9920), 896-910.
Revisión científica sobre las diferencias de género en el espectro autista. - Hull, L., Mandy, W., & Petrides, K. V. (2017). “Behavioural and cognitive sex/gender differences in autism spectrum condition and typically developing males and females”. Autism, 21(6), 706-727.
Estudio sobre el camuflaje social y las diferencias clínicas entre chicos y chicas con TEA. - Loomes, R., Hull, L., & Mandy, W. P. L. (2017). “What is the male-to-female ratio in autism spectrum disorder? A systematic review and meta-analysis”. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 56(6), 466-474.
Meta-análisis sobre la prevalencia real de autismo en función del género.
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