La exploración neuropsicológica infantil 

La neuropsicología es una ciencia relativamente joven, que se encarga de estudiar la relación existente entre el cerebro y los procesos psicológicos de las personas. No obstante, el volumen de trabajos publicados y de información sobre neuropsicología infantil es menor que la que tenemos en población adulta. Y es que con los niños hay que tener en cuenta qué funciones tienen adquiridas previamente, cuáles son las que están en proceso de asentarse y… cuáles están por desarrollarse en el futuro.

Como pauta general, podría decirse que los aspectos sensoriales y motores son los primeros en aparecer, luego iría emergiendo el lenguaje, la memoria… Y, por último, las funciones ejecutivas.

Por tanto, las principales diferencias con los adultos son:

  • En adultos, en la mayoría de los casos, si existe un daño cerebral éste puede observarse en las diferentes pruebas de neuroimagen. En población infantil no siempre es así.
  • El diagnóstico infantil es complejo y se aconseja realizarlo con la mayor cautela, evaluando durante un tiempo prolongado para poder apreciar la evolución del paciente.
  • El cerebro del niño es mucho más plástico y, por tanto, cuenta con una mayor capacidad de recuperación. No obstante, también es más vulnerable a las lesiones puesto que está en pleno proceso de aprendizaje y consolidación de los diferentes procesos y habilidades.

Con lo cual, el profesional de la neuropsicología infantil debe tener en cuenta todo lo expuesto anteriormente y usar diversas técnicas para conocer el desarrollo de las diferentes funciones del niño, que reflejan, al fin y al cabo, el funcionamiento del sistema nervioso central que se encuentra en pleno desarrollo.

Es imprescindible la recogida de información, es decir, la creación de una historia clínica donde se refleja el desarrollo del paciente. En ella, se analizarán los antecedentes personales y familiares, hábitos en casa, cómo se han ido formando las diversas capacidades, cómo se relaciona, si ha recibido anteriormente algún tipo de tratamiento psicológico, médico y/o pedagógico… Una vez organizados todos los datos, se escogerán aquellos instrumentos de evaluación indicados para el caso concreto.

La exploración neuropsicológica infantil, según se requiera, podrá abarcar los siguientes dominios:

  • Inteligencia: es decir, el cociente intelectual o el rendimiento cognitivo global.
  • Memoria: presentando tanto material verbal como visual se analizará la memoria inmediata, a corto plazo y a largo plazo. Asimismo, también es necesario medir tanto el tipo de memoria que hace referencia a los datos biográficos, como por ejemplo conocer mi nombre y apellidos (memoria episódica) como aquel que plasma el conocimiento general del mundo, como saberse las provincias de España (memoria semántica).
  • Lenguaje: aspectos como la expresión, denominación, comprensión, fluencia, conciencia fonológica, repetición…
  • Percepción: aquellas funciones visoperceptivas, visoespaciales y visoconstructivas.
  • Psicomotricidad: motricidad fina y gruesa, destreza manual, coordinación y equilibrio, agilidad…
  • Atención: se evaluarán los distintos tipos: focalizada, sostenida, alterna, selectiva y dividida.
  • Funciones ejecutivas: se medirán todas aquellas habilidades encaminadas al logro de objetivos como la velocidad de procesamiento, memoria de trabajo, fluidez verbal, inhibición, flexibilidad cognitiva, planificación y la ejecución dual.
  • Conducta: es importante evaluar ciertas problemáticas de carácter interiorizado (como, por ejemplo, sintomatología depresiva o ansiosa) y exteriorizado (hiperactividad, dificultades para controlar la ira…) y problemas específicos como dificultades de aprendizaje, problemas de la conducta alimentaria, etc.
  • Habilidades académicas: lectura, escritura, matemáticas…

La recogida de esta información siempre debe de adaptarse a las necesidades del paciente, procurando establecer un entorno tranquilo y divertido para que así aumente su atención e interés por las tareas. Tras ello, se analizarán los datos y resultados obtenidos para crear un plan de tratamiento totalmente individualizado.

Bibliografía

Portellano, J. A. (2018). Evaluación neuropsicológica infantil. Síntesis.

Arnedo Montoro, M., Montes Lozano, A., Bembibre Serrano, J., y Triviño Mosquera, M. (2015). Neuropsicología infantil. A través de casos clínicos. Editorial Médica Panamericana.

Tu primer cuento sobre el cerebro humano: “Este es tu cerebro”

 

ESTE ES TU CEREBRO-Navidad

Tu primer cuento sobre el cerebro humano: “Este es tu cerebro”

 

Cuando buscamos libros sobre el cuerpo humano para niños nos encontramos con numerosos títulos dónde elegir, pero nada había hasta el momento dedicado en exclusividad al cerebro humano, más allá de algunos ejemplares sobre los cinco sentidos. A partir de ahora, gracias a la psicóloga benalmadense Nieves López-Brea Serrat, el cerebro no tendrá secretos para los más pequeños, ni para los adultos, pues ha escrito el primer cuento sobre el funcionamiento del cerebro que se ha publicado en España en noviembre de 2020, a través de la editorial Círculo Rojo. Una obra que, a través de un lenguaje sencillo en el relato, desborda un rigor científico encomiable, tal y como constata en su recomendación sobre este libro, Javier Tirapu Ustarroz, Premio Nacional de Neurociencia Clínica y autor de una increíble bibliografía sobre el cerebro:

“Nieves López Brea Serrat tiene un cuento con un rigor científico que pocas veces he visto sobre cómo educar las Funciones Ejecutivas en el ámbito académico. Es un cuento para niños y niñas con dibujos, pero por cómo habla del cerebro, y cómo plantea las Funciones Ejecutivas y los procesos implicados, es un magnífico libro”.
Y además nos regala esta frase: “Abramos la mente a la simplicidad de la ciencia…Las personas no deberían temer a la ciencia, pero precisa de cierta explicación que la haga entendible” (P. Atkins).

Este es tu cerebro está llamado a convertirse en un imprescindible tanto en las librerías de nuestros hogares, como en la de los distintos centros educativos.

Nieves, eres la primera autora en escribir un cuento sobre cómo funciona el cerebro humano, ¿qué te impulsó a desarrollar este proyecto?, ¿por qué elegiste el cuento como género literario?

-Bueno, es el primer cuento sobre el cerebro humano en España, me consta que en otros países sí existe alguno, aunque muy pocos. Soy psicóloga sanitaria, el cerebro siempre me ha fascinado, y después fui madre, a mi hija le encantaban los cuentos sobre el cuerpo humano y veía que lo único que decían sobre el cerebro era relacionado con los 5 sentidos. Empecé a estudiar Neuropsicología Infanto-Juvenil en 2012 y desde entonces, cada vez que veía a mi hija con un cuento sobre el cuerpo humano, pensaba en el día en que yo escribiría uno sobre el cerebro humano. Pero la falta de tiempo hizo que no pudiera llevarlo a cabo hasta el confinamiento por Covid en marzo de 2019, ese parón para mí fue una oportunidad, y sin pensarlo me puse a ello. En un mes lo tenía listo porque ya estaba creado en mi cabeza desde hace mucho tiempo. La primera versión fue la digital interactiva, para “jugar con el cerebro”, después se hizo la impresión en papel. Mi hija, mi inspiración, me ayudó haciendo una de las imágenes del cuento, esta que veis del cerebro manejando el ordenador.

 

-Quizás haya quien pueda llegar a pensar que al tratarse de un ‘cuento’ se pierde el rigor científico….

-Siempre he creído que la neurociencia no llegaba a más gente porque los científicos hablamos para los científicos, el usar un lenguaje sencillo hace que lo entienda desde un niño a una eminencia en Neurociencia, de hecho, Javier Tirapu, premio nacional en Neurociencia Clínica, muy admirado neuropsicólogo, recomendó mi libro hace poco, precisamente por su rigor científico. De hecho me recuerda que no es sólo un cuento, sino que es un “magnífico cuento”.

-¿Para qué franja de edad está recomendado Este es tu cerebro?

-A partir de 6 años si lo hace con un adulto al lado, con 8 ya se puede entender muy bien. Aunque yo siempre digo que está recomendado de 6 a 99 años.

-En tu libro tratas la atención y a la memoria, ¿cómo beneficiarían al pequeño lector estos conocimientos?

-Sobre todo entender todos esos procesos cognitivos para poder tener no solo un mayor rendimiento cognitivo, sino también social. Debido al abuso de la tecnología, nuestra atención cada vez es más dispersa y se producen bloqueos en la memoria. Creo que lo mejor de terminar este cuento es que no se acaba, se queda dentro de ti.

-También dedicas un apartado a las emociones, cuya gestión es foco de preocupación por parte de la comunidad educativa…

-Sí, y me alegro de que así sea, aunque no deberíamos separar razón de emoción. Las emociones son respuestas físicas de nuestro cuerpo a estímulos externos o internos, haciendo que respondamos de formas diferentes para adaptarnos a las situaciones que vivimos, es decir, son respuestas adaptativas para ayudarnos. El desconocimiento de esto hace que no sepamos regular ni gestionar adecuadamente emociones intensas que suelen traernos algún que otro problemilla. De hecho, podemos «construir» nuestro propio estado emocional…pero esto, da para otro cuento.

-¿Nos podrías adelantar alguna de las curiosidades sobre el cerebro humano que incluyes en tu cuento?

-Claro, te digo algunas pero hay muchas más:

*Tenemos 86.000 millones de neuronas y 200 billones de conexiones entre ellas, para que te hagas una idea, los cúmulos de galaxias son los objetos más grandes del universo y el más grande tiene 3 billones de extrellas.

*Es principalmente agua, y su textura es gelatinosa y suave con la de un «slime».

*Es más rápido que la más grande computadora del mundo. La señal nerviosa corre a una velocidad de 432km/hora.

*Genera suficiente electricidad como para encender una bombilla de 12v…

– Tu libro puede erigirse como una importante herramienta para el profesorado, ¿qué beneficios podría reportar en las clases regladas?

-Es un cuento didáctico, ameno y divertido con el que se puede aprender de forma complementaria al contenido del cuerpo humano que aparece en los libros de texto para las áreas de Ciencias Naturales o para trabajar auto-regulación emocional en Valores Sociales y Cívicos, ya que el cuento aborda cómo funciona, siente y aprende nuestro cerebro. Creo que podría ser una herramienta muy valiosa para el abordaje de los contenidos específicos relativos al cuerpo humano (función de relación, sistema nervioso…). De hecho, algunos centros ya lo han adquirido en papel como colección de Biblioteca y lo acompañan de la versión digital interactiva para poder visualizarlo bien desde la pizarra digital.

-También has creado un paquete didáctico digital para «jugar con tu cerebro», ¿qué incluye?

-Se trata de los mismos contenidos pero con el atractivo de que puedes ir jugando con el cerebro, pinchando en diferentes áreas y descubrir qué se esconde tras ellas. Los centros educativos privados que no usan demasiado los libros en papel, prefieren este formato. Y para peques que se resisten a leer, mediante este juego en la tablet, consiguen conocerlo también. En unas semanas saldrá a la luz también el audiolibro.

-A muchos, esto de la Neuropsicología y la Neuroeducación no nos resulta familiar, ¿en qué consisten?, ¿qué beneficios nos pueden reportar?

-La Neuropsicología es una rama que relaciona la Psicología y la Neurociencia, estudia las relaciones entre el cerebro y la conducta tanto en sujetos sanos como en aquellos que hayan sufrido algún daño cerebral. Estudiamos las bases neurales de los procesos mentales complejos.

La Neuroeducación es la disciplina que estudia el funcionamiento del cerebro durante los procesos de enseñanza y aprendizaje. Analiza el desarrollo del cerebro humano y su interacción con los diferentes estímulos externos para transformarlos en aprendizaje. En España (Barcelona) contamos con la primera Cátedra de Neuroeducación del mundo, ¿no es genial?

Ambas disciplinas deberían formar parte de nuestro sistema educativo.

Si quieres conocer más a nuestra compañera Nieves López-Brea Serrat, pincha en su foto:

Nieves López-Brea Serrat

 

 

 

 

 

 

Entrevista realizada por Saioa Iglesias para el diario Ole Benalmádena.

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Diferencia entre neurona y neuroglía

Las neuronas y las células gliales

El sistema nervioso (SN) se compone del sistema nervioso central (SNC) formado por el encéfalo y la médula espinal y el sistema nervioso periférico (SNP) que hace referencia a los nervios y la mayoría de los órganos sensoriales. Se encarga de detectar aquellos estímulos y cambios que se producen tanto en el interior como en el exterior del organismo para, así, llevar a cabo las respuestas más adecuadas según las exigencias de cada circunstancia.

Las células más importantes del SN son las neuronas y las células gliales (también llamadas glía, neuroglia o células de soporte):

  • Las neuronas: su función es la recepción e integración de la información para transmitirla a otras neuronas y órganos. Según su función, podemos hablar de neuronas aferentes sensorial (detectan cambios y lo informan al SN), neurona eferente motora (que controlan el movimiento/contracción de los músculos) e interneurona (que se encargan de integrar la actividad neural). En ellas, se pueden diferenciar cuatro estructuras:
  • Cuerpo celular o soma: contiene aquellas partes que aseguran los procesos vitales de la célula.
  • Dendritas: se trata de una serie de ramificaciones (que recuerdan a las de los árboles) cuya función es recibir los mensajes entre las neuronas, en un proceso que se denomina “sinapsis”.
  • Axón: es una especie de tubo largo y estrecho que transporte la información desde el soma (este mensaje se llama “potencial de acción”, es un breve impulso eléctrico/químico). Esta estructura está recubierta de una capa aislante de proteínas y grasa para aislarlo y protegerlo, facilitando así la transmisión de datos. Esta capa (la vaina de mielina) no se encuentra en todo el axón, aquellos espacios del axón sin esta protección se llaman nódulos de Ranvier y permiten la expansión de los impulsos eléctricos.
  • Botones terminales: consiste en unos pequeños engrosamientos en el final del axón. Cuando se produce un potencial de acción, se recorre todo el axón hasta llegar a los botones terminales y son éstos los que segregan una sustancia química llamada neurotransmisor.
  • Las células gliales: se encargan de tareas de apoyo y sostén, claves para el correcto funcionamiento de las neuronas. De hecho, alrededor de la mitad del volumen del SNC está formado por este tipo de células que suministran nutrientes y oxígeno.

Dentro del SNC se encuentran los astrocitos (que actúan como una especie de pegamento, aportando soporte físico a las neuronas), los oligodendrocitos (que producen la capa aislante del axón que se ha comentado anteriormente, las vainas de mielina) y la microglía (encargadas de responder ante las lesiones, de rodear y degradar las neuronas muertas). Las Células de Schwann, por su parte, son los oligodendrocitos del SNP (fabricando las vainas de mielina).

Bibliografía

Carlson N. R. (2005). Fisiología de la conducta. Pearson Educacion.

Pinel, J. P. J. (2007). Biopsicología. Pearson Educacion.

Desirée Castellano Olivera.
Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

Prevenir las demencias

El término demencia hace referencia a la pérdida de funciones cognitivas (memoria, lenguaje, capacidad de reconocimiento, funciones ejecutivas) y la aparición de sintomatología de carácter psicológico y conductual que afectan a las actividades de la vida diaria (área laboral, social, familiar…). Las causas de su emergencia son muy diversas: enfermedades degenerativas, vasculares, tumores, trastornos metabólicos, infecciones… Con lo cual, pese a que la enfermedad de Alzheimer es la más conocida y habitual causa de demencia, no es la única.

Entre los factores de riesgo a padecerla se encuentra la edad avanzada, traumatismos craneoencefálicos, factores asociados a la arterioesclerosis (hipertensión, diabetes, tabaquismo, obesidad…), contar con familiares que la hayan sufrido anteriormente y otros aspectos genéticos (como, por ejemplo, el Síndrome de Down).

Además, también hay diferentes circunstancias que pueden actuar de factores protectores para prevenir la aparición de la enfermedad como tener buenos hábitos de alimentación, sueño y ejercicio, realizar actividades que exijan un esfuerzo cognitivo (leer, estudiar o aprender un nuevo idioma, jugar al ajedrez…) o contar con una red de apoyo social. Como dato curioso, algunos estudios indican que un consumo de cafeína o de alcohol moderado también podrían contribuir a la prevención.

El diagnóstico diferencial es clave para poner en marcha una intervención totalmente individualizada, adaptada a cada paciente. En primer lugar, se deben descartar otras circunstancias como, por ejemplo, el Deterioro de Memoria Asociado a la Edad (DMAE) que, pese a que no se considera una condición patológica, puede aparecer en personas mayores de 50 años aquejadas de pérdidas graduales de memoria pero conservando las demás funciones intelectuales. Asimismo, el Deterioro Cognitivo Leve (DCL) se trata de un síndrome clínico con alteraciones cognitivas que, sin cumplir los criterios para el diagnóstico de demencia, afecta de forma significativa a la capacidad funcional. De hecho, en algunas ocasiones puede ser la antesala de la demencia, de ahí la importancia de su detección precoz.

Con lo cual, es fundamental realizar una evaluación para determinar el nivel de alteración de las funciones, identificar el estilo de vida (tanto sus fortalezas como sus aspectos a mejorar), ver los apoyos con los que se cuenta y analizar la posible sintomatología psicológica asociada.

Por tanto, las estrategias de intervención más comunes hacen referencia a la modificación del ambiente para facilitar la relación de las actividades cotidianas, aplicar mecanismos y estrategias compensatorias (uso de ciertas ayudas como calendarios, agendas o alarmas), técnicas de restauración (actividades para mejorar las diferentes capacidades cognitivas como, por ejemplo la atención) y diversas técnicas de aprendizaje.

Este tipo de entrenamientos se llevan a cabo en nuestros centros para prevenir y tratar las demencias en una edad temprana. Consúltanos.

Contacto

Bibliografía

Mateer, C.A. (2006). Introducción a la rehabilitación neuropsicológica. En J. C. Arango Lasprilla (Ed.), Rehabilitación Neuropsicológica (pp. 1-14). El Manual Moderno.

Menéndez González, M., Martínez Rivera, M., Fernández, B. y López-Muñiz, A. (2011). Estilo de vida y riesgo de padecer demencia. Archivos de Medicina, 7 (3:1), 1-7.

Subirana Mirete, J., Crusat Basté, M., Cullell Gómez, N., Cuevas Pérez, R. y Signo Miguel, S. (2011). Demencias y enfermedad de Alzheimer. En O. Bruna Rabassa., T. Roig Rovira., M. Puyuelo Sanclemente., C. Junqué Plaja., A. Ruano Hernández (Ed.), Rehabilitación Neuropsicológica (pp. 289-317). Elsevier.

Desirée Castellano Olivera.
Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

¿Cómo escapar de la agorafobia si esa es la creencia que te limita?

Frecuentemente, el término “agorafobia” se asocia con una afección que impide a la persona afectada salir de casa. No obstante, esa descripción resulta bastante escasa y limitada. Este trastorno, más bien, se caracteriza por temor y/o evitación a ciertas situaciones en las que se haría muy difícil escapar o contar con ayuda en el caso de que apareciera sintomatología ansiosa o de carácter vergonzoso. Con lo cual, a las personas con agorafobia les provoca un intenso malestar situaciones como el uso del transporte público, encontrarse en espacios abiertos (zonas de aparcamiento, mercados, puentes…) o cerrados (tiendas, museos, teatros, cines…), hacer cola, encontrarse en medio de una gran multitud o estar fuera de casa sin compañía.

Es uno de los trastornos más incapacitantes, puesto que interfiere en todas las áreas de la vida de la persona afectada (familia, pareja, amigos, trabajo…). Asimismo, se suele asociar con una historia anterior de ataques de pánico, pero no siempre es así. Si bien es cierto que la gravedad es mayor cuando hay comorbilidad, es decir, cuando se presentan los dos juntos. También puede aparecer junto a otros trastornos de ansiedad, trastornos del estado de ánimo y abuso de sustancias.

Entre las circunstancias que contribuyen a la aparición de la sintomatología se encuentran aspectos genéticos, una vulnerabilidad psicológica consistente en sensibilidad a experimentar ansiedad, una sensación exagerada de amenaza y peligro o una historia de enfermedad física y abuso, entre otros.

Este tipo de paciente ante una elevación del miedo o ansiedad (o la anticipación de un posible incremento) despliegan una serie de conductas para eludir esa circunstancia. Con lo cual, aquellas respuestas que, en un principio, alivian la sintomatología se acaban convirtiendo en conductas de afrontamiento desadaptativas que interfieren en la vida diaria:

  • Conductas de evitación: se reduce o elimina la ansiedad evitando la circunstancia o evento temido. Por ejemplo: compro online en vez de ir a la tienda, me quedo en casa en vez de ir al concierto…
  • Conductas de escape: se huye de la situación provocadora de sintomatología ansiosa. “Me tuve que bajar del metro” “Dejé el carrito de la compra y me salí del supermercado”.
  • Evitación interoceptiva: se previene aquellas respuestas fisiológicas asociadas con la ansiedad. “Dejé de hacer deporte, me late muy fuerte y deprisa el corazón y eso me pone nervioso”.
  • Conductas de afrontamiento parcial: se despliegan ciertas conductas, se buscan señales de seguridad o se acude a objetos y/o compañía para facilitar el afrontamiento de la situación temida. “Sólo voy si me acompaña alguien”

Existen varias opciones de tratamiento para la sintomatología asociada a la agorafobia. Entre ellas, las más utilizadas son la exposición en vivo a las situaciones temidas y la terapia cognitivo-conductual (que incluye información sobre el trastorno, abordaje de pensamientos, técnicas de relajación, de exposición y desactivación). Asimismo, en los últimos años, se está utilizando la realidad virtual para el tratamiento de la sintomatología de ciertos trastornos como, por ejemplo, la agorafobia.

Bibliografía
Barlow, D. H. (2014). Manual Clínico de Trastornos Psicológicos. Tratamiento Paso a Paso. Manual Moderno.
Espada, J. P., Olivares, J. y Méndez, F. X. (2008). Terapia psicológica. Pirámide.
Peñate, W., Pitti, C. T., Bethencourt, J. M. y Gracia, R. (2006). Agorafobia (Con o Sin Pánico) y Conductas de Afrontamiento Desadaptativas. Primera Parte. Salud Mental, 29(2), 22-29.

Desirée Castellano Olivera.
Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

“Este es tu cerebro”, primer cuento sobre el cerebro humano

EDITORIAL CÍRCULO ROJO – NOTA DE PRENSA

 

La madrileña afincada en Benalmádena, Nieves López-Brea Serrat publica el primer cuento  neuroeducativo:

“Este es tu cerebro”   (Pincha en la imagen para acceder a la compra).

 

 

La intención de la autora, experta en neuropsicología y neuroeducación, es acercar el funcionamiento del cerebro humano a los más pequeños, y al público en general, a través de un lenguaje sencillo  y claro.

 

CÍRCULO ROJO.- Es el órgano más importante de nuestro cuerpo. Dirige nuestras acciones y diseña nuestra personalidad, no obstante, ¿sabes cómo funciona? Nieves López-Brea Serrat nos lo cuenta a través de “Este es tu cerebro”, el primer cuento con un enfoque neuroeducativo.

Se trata de una obra respaldada por la experiencia profesional de la autora que dirige tanto a niños como a adultos. “Tengo lectores de 9 y de 52 años. Tenemos muchos cuentos que hablan sobre el funcionamiento del cuerpo humano, pero nos faltaba un cuento para conocer el cerebro humano. También es muy recomendable para la docencia, en los centros educativos que lo están trabajando está gustando mucho”, añade Nieves. Pincha AQUÍ para conocer más sobre ella.

Publicado en Círculo Rojo Grupo Editorial, el lector va a encontrar datos curiosos sobre el cerebro, cómo funciona, cómo siente y cómo aprende.

SINOPSIS

Tu cerebro es el centro de mando de tu cuerpo, chequea el funcionamiento de todos tus órganos. Regula tu temperatura, el hambre y la sed. También cuida de tu memoria, de tu atención, de tu imaginación y de tu sueño entre otras cosas. Las emociones que sientes también aparecen en tu cerebro sin previo aviso, pero, sabiendo cómo funcionan y para qué las necesitamos, podemos gestionarlas mucho mejor. Y cuanto antes lo hagas, mejor, ya que esto, junto con tus genes, construirá tu personalidad.

Su contenido es fascinante y lleno de curiosidades:

  • •Introducción: Descubrirás por qué el cerebro es el centro de mando de todo tu cuerpo.
  • •¿Qué son las neuronas?: Son las grandes comunicadoras de tu cerebro, gracias a ellas todo está conectado y son las responsables de tu aprendizaje.
  • •Partes del cerebro: Tu cerebro se divide en lóbulos, cada uno especializado en diferentes funciones, te encantará descubrirlos.
  • •El sistema nervioso: Ayudará a que la conexión entre todas las partes de tu cuerpo sea infalible.
  • •Los sentidos: ¿Alguna vez te has preguntado cómo entra la información del exterior a tu cerebro?
  • •Curiosidades fascinantes de tu cerebro.
  • •Cuando estás despierto haces cosas de las que casi ni te das cuenta.
  • •Cuando duermes te reparas y aprendes, ¿lo sabías?
  • •Tus emociones: Aunque algunas no te gusten, sí te gustará saber qué hacer con ellas.
  • •Atención y memoria: Y conviértete en un genio!!!
  • •Tipos de memoria: Creo que no mencionamos la memoria de elefante, pero otras muchas sí.
  • •Muchas más curiosidades que te harán un experto en neurociencias.

Puede ser adquirido como colección para el aula, ya que es un libro de lectura didáctica, amena y divertida, con el que se puede aprender de forma complementaria a los libros de texto para las áreas de Ciencias Naturales o Valores Sociales y Cívicos, ya que el cuento aborda, desde una perspectiva muy atractiva y motivadora, cómo funciona, siente y aprende nuestro cerebro

En este cuento, dirigido tanto a las familias como al colectivo de maestros y maestras, profesores y profesoras, podremos descubrir y comprender algunos de los maravillosos procesos que ocurren en este “gran centro de mando” llamado cerebro, y poder aplicar estos conocimientos para hacer más eficiente vuestra práctica docente, y ayudar al alumnado en su proceso de aprendizaje. Por lo tanto, se convierte en una herramienta muy valiosa para el abordaje de los contenidos específicos relativos al cuerpo humano, función de relación, sistema nervioso o las emociones, que se desarrollan en el currículo de Educación Primaria y/o Educación Secundaria.

Descarga aquí su dossier: Dossier Este es tu cerebro

Pero es que además, podemos encontrarlo en formato digital interactivo para visualizar “y jugar” con él desde cualquier dispositivo tecnológico (tableta, móvil, ordenador,…)

Descúbrelo en el siguiente enlace: https://cursos.psycolab.com

La Neuroeducación, como saben, ha venido para quedarse, y los conocimientos y descubrimientos que ésta nos aporta mejorarán sin duda nuestra práctica docente. Existe ya numerosa literatura al respecto que avala esta evidencia. No obstante, este cuento nos acerca la neurociencia de una forma emocionante, enriquecedora y con un lenguaje adaptado a cualquier público.

    

Si sé que siento, sé que pienso, sé que me muevo y sé que me relaciono…

…sé que tengo un cerebro.

Este es mi cerebro

Contacto: prensa@editorialcirculorojo.com                                               Editorial Círculo Rojo

Sobre la autora:

Nieves López-Brea Serrat

TOC-TOC, cuando llama a la puerta el Trastorno Obsesivo Compulsivo

El trastorno obsesivo compulsivo es una condición clínica caracterizada por la presencia de obsesiones y/o compulsiones. Entendemos como obsesiones a aquellos pensamientos, imágenes o impulsos que invaden la mente, sin poder evitarlos. Asimismo, las compulsiones son conductas que se realizan de forma repetitiva y, en ocasiones, siguiendo unas reglas determinadas con el fin de reducir el malestar que provocan las obsesiones y/o para prevenir las posibles consecuencias que se anticipan a raíz de ellas.

En ocasiones, la compulsión no tiene relación con la situación que se pretende prevenir (por ejemplo, contar hasta 30 para evitar un accidente) y, cuando existe, es claramente desproporcionada (excesiva limpieza para no contaminarse). Asimismo, estas conductas pueden ser de carácter observable por el entorno o tratarse de una respuesta encubierta (actos cognitivos o pensamientos).

Igualmente, en un pequeño porcentaje de casos, pueden aparecer obsesiones puras (sin la necesidad de llevar a cabo un ritual asociado) y compulsiones sin una obsesión previa que se pueda identificar. Además, en estos pacientes suelen aparecer numerosas conductas de evitación de estímulos y circunstancias concretas que disparan mucha ansiedad y malestar.

Anteriormente, el trastorno obsesivo compulsivo se encuadraba en la categoría de problemáticas relacionadas con la ansiedad. No obstante, las investigaciones más recientes señalan claras diferencias en variables como los factores genéticos y bio-marcadores, el curso de la enfermedad o la comorbilidad, entre otras. Por tanto, actualmente se sitúa junto a otros trastornos caracterizados por conductas repetitivas o compulsiones (tricotilomanía, trastorno de acumulación, trastorno de excoriación…).

Las temáticas más habituales de obsesiones y sus respectivas compulsiones son contaminación, violencia o impulsos violentos, seguridad, orden/simetría/perfección, aspectos morales o religiosos, de índole erótico y de acumulación, entre otras.

Las teorías explicativas hacen referencia a diferentes aspectos:

  • Factores biológicos: En primer lugar, las investigaciones sugieren la posible transmisión genética del trastorno. Por otra parte, los estudios de neuroimagen arrojan información sobre diversas áreas cerebrales que parecen estar alteradas en estos pacientes (regiones prefrontales y orbitofrontales, corteza sensoriomotora, giro cingulado, ganglios basales y tálamo). Asimismo, existen diversas teorías sobre la disfunción en los sistemas de neurotransmisión de la serotonina y las catecolaminas o la implicación de las endorfinas. Todas estas circunstancias dan lugar a un perfil neuropsicológico con lateralización, alteraciones en el procesamiento de la información y en regiones frontales y fronto-estriales.
  • Factores socioambientales: Determinados estilos educativos parecen influir en la aparición de la sintomatología TOC. Concretamente, aquellos sobreprotectores, tendientes al perfeccionismo y la exigencia pueden favorecer una vulnerabilidad a la ansiedad, dificultades para desarrollar habilidades de afrontamiento y solución de problemas y la aparición de miedos condicionados.
  • Factores psicológicos: Ciertas variables de índole psicológico pueden predisponer al desarrollo o mantenimiento de este trastorno. Por ejemplo, la sobreestimación de la importancia de los pensamientos (exagerando la conexión entre el pensamiento y la realidad), la intolerancia a la incertidumbre, el miedo al fracaso o sufrir un acontecimiento estresante.

El abordaje de esta patología se inicia con un proceso evaluativo para indagar las principales manifestaciones y las variables que mantienen la situación. Finalmente, la intervención propiamente dicha va encaminada a disminuir la estimación de poder de las obsesiones y compulsiones, el malestar que provocan y la frecuencia en la que aparecen, modificar ideas desadaptativas, potenciar la tolerancia a la incertidumbre y la prevención de futuras recaídas.

Bibliografía

Aldaz, J. A. y Sánchez, M. M. (2005). Obsesiones y compulsiones. Editorial Síntesis.

Lozano-Vargas, A. (2017). Aspectos clínicos del trastorno obsesivo-compulsivo y trastornos relacionados. Revista Neuropsiquiatría, 80(1), 35-41.

Tomàs, J., Bassas, N. y Casals, M. (2005). Tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos obsesivos-compulsivos en paidopsiquiatría (guía práctica). Editorial Laertes.

 

 

 

Desirée Castellano Olivera, Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga.

Lóbulos cerebrales para principiantes

El córtex o corteza cerebral es una parte del cerebro con una serie de hendiduras, surcos y rugosidades de distinto tamaño. En él, se ponen en marcha los procesos mentales más complejos, integrando toda la información necesaria. Cubre los dos hemisferios cerebrales (derecho e izquierdo) y se compone de diferentes células.

Los hemisferios cerebrales, a su vez, se dividen en cuatro lóbulos principales que están en constante interacción permitiendo al cerebro comportarse “como un todo”:

  • Lóbulo frontal: es el lóbulo de mayor tamaño, ocupando un tercio de los mismos. Alberga zonas implicadas en el movimiento voluntario y aquel que conlleva patrones complejos, la producción del lenguaje (principalmente en el hemisferio izquierdo), cognición social, regulación emocional, pensamiento abstracto y las funciones ejecutivas (aspectos tan importantes para el ser humano como la manipulación de la información, la planificación, la solución de problemas…).
  • Lóbulo parietal: situado en el lateral, contiene áreas relacionadas con la transmisión y asociación sensorial (tacto, temperatura, dolor o presión), el movimiento, la lectura y el reconocimiento de números.
  • Lóbulo temporal: se encuentra en la zona de las sienes. Su cometido es recibir información y aquellas actividades que impliquen el uso de la memoria como el reconocimiento de rostros y voces o recordar palabras. Asimismo, esta zona alberga la llamada “Área de Wernicke” encargada de la compresión del lenguaje.
  • Lóbulo occipital: es el lóbulo más pequeño y se sitúa cerca de la nuca. En esta zona llega, en primera instancia, la información visual que viajará a otras áreas para que se procese su contenido y aspectos como el movimiento y el lugar donde se encuentra el estímulo.

Además, en su interior, podemos apreciar dos lóbulos más: el lóbulo o sistema límbico y la ínsula. Al primero también se le suele denominar como “córtex cingulado” que se encarga de la integración de emociones, el olfato y procesos atencionales y de memoria. Por último, nos encontramos con el lóbulo de la ínsula que sólo podríamos apreciar si echásemos a un lado tanto el lóbulo temporal como el frontal. La ínsula tiene un papel importante en procesos tan fundamentales como el aprendizaje, la empatía, el sistema de recompensa y la integración de la información de tipo emocional y perceptiva.

También podemos explicar esto de una forma amena y divertida y con un lenguaje más adaptado a la infancia. “Este es tu cerebro” es el primer cuento que te explica cómo está organizado el cerebro, cómo funciona, cómo siente, cómo piensa y cómo aprende. Consíguelo AQUÍ

 

 

Bibliografía

Bear, M. F., Connors, B. y Paradiso, M. (2008). Neurociencia. La exploración del cerebro (3a ed.). Lippincott Williams & Wilkins.

Carlson, N. R. (2014). Fisiología de la Conducta. Pearson Educacion, S.A.

 

 

Desirée Castellano Olivera, Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

Trastorno por atracón

El trastorno por atracón se caracteriza por episodios de ingesta de comida en grandes cantidades y una sensación de falta de control durante los mismos. Por tanto, es frecuente que durante los atracones se coma muy rápidamente, incluso sin hambre, de forma aislada y hasta sentirse desagradablemente lleno. Tras ello, la persona suele sentirse culpable, triste y/o avergonzado.

La principal diferencia con la bulimia es que en el trastorno por atracón no se acude a comportamientos compensatorios tras la ingesta. Es decir, tras los atracones no se intenta compensar emitiendo conductas como vomitar, usar laxantes y diuréticos o realizar ejercicio físico de forma excesiva.

Las teorías explicativas que se manejan sobre esta patología indican, en primer lugar, una posible predisposición genética a poseer ciertos rasgos de personalidad o tendencia a desplegar un estilo alimentario concreto. Asimismo, regiones cerebrales como el núcleo accumbens, la amígdala y la corteza orbitofrontal parecen estar relacionadas con la aparición de la sintomatología debido a su implicación con los circuitos de recompensa y del control de impulsos. Por tanto,  una de las líneas de investigación es, precisamente, el estudio de las posibles similitudes con los procesos de adicción a sustancias y el juego patológico. Otros autores señalan que este problema suele formar parte de una cadena de otros trastornos relacionados con el comportamiento alimentario (como obesidad o anorexia)  o con el control de impulsos.

 De igual forma, hay teorías que hacen hincapié en distintos factores que facilitan, inician y mantienen la sintomatología del trastorno:

  • Factores predisponentes: influencia de los medios de comunicación, interacción social negativa, situaciones de abuso o abandono, ciertos patrones de interacción familiar, baja autoestima, perfeccionismo…
  • Factores desencadenantes: sensación de hambre o ansia por comer, críticas de terceras personas, crisis familiares o personales, estado emocional bajo, etc.
  • Factores mantenedores: intento de reducir sensaciones, pensamientos e interacciones aversivas, como vía de escape ante dietas restrictivas, ver la comida como premio o gratificación, entre otras.

La intervención ante este tipo de problemática se enfocará según la circunstancia personal del paciente y las variables que la influencian. No obstante, en términos generales, los objetivos principales son instaurar hábitos saludables, tratar la sintomatología física y emocional asociada al trastorno, la adquisición de estrategias y habilidades de afrontamiento y la prevención de recaídas en el futuro. Asimismo, en ocasiones también se realiza un trabajo terapéutico y de asesoramiento a los familiares del afectado.

BIBLIOGRAFIA

Baile Ayensa, J. I., González Calderón, M. J. (2016). Trastorno por atracón. Diagnóstico, evaluación y tratamiento. Ediciones Pirámide.

Raich, R. M. (2017). Anorexia, bulimia y otros trastornos alimentarios. Ediciones Pirámide.

Serra, M. (2015). Los trastornos de la conducta alimentaria. Editorial UOC

 

 

Desirée  Castellano  Olivera

Psicóloga sanitaria y neuropsicóloga

Fobias

Tener miedo, en muchas ocasiones, se trata de un proceso adaptativo ya que nos prepara para desplegar conductas de supervivencia. ¿Pero qué ocurre cuando el estímulo que tememos realmente no es tan amenazante como indica nuestra reacción? Nos encontraríamos, pues, ante una fobia.

Las fobias, a diferencia del miedo adaptativo, cuentan con una serie de características concretas. En primer lugar, su intensidad, persistencia y el carácter irracional de las mismas ante el estímulo fóbico. De hecho, suelen ser los propios aquejados los que admiten que el miedo que les invade es totalmente excesivo. Asimismo, aparece una intensa angustia sólo con el hecho de pensar o ver una fotografía del objeto o la circunstancia temida. Con lo cual, el paciente evita directamente que se produzca la situación o, en el caso en el que aparezca de forma repentina el estímulo, le emerge una necesidad urgente de alejarse del mismo.

Los tipos de fobias más habituales son las referentes a animales (serpientes, arañas, insectos, entre otros), entornos o circunstancias naturales (por ejemplo, tormentas, agua, alturas o la oscuridad), ambientes sanitarios (realizarse un análisis de sangre o ponerse una inyección, ver heridas u otras intervenciones médicas invasoras) y situacionales (túneles, ascensores, transportes… ).

La exposición a lo temido (ya sea de forma presencial o a través de la imaginación o medios audiovisuales) conlleva una serie de respuestas de carácter fisiológico:

  • Cambios en la actividad cardiovascular: aceleración cardíaca e incremento de la presión arterial. No obstante, las fobias relacionadas con la sangre, inyecciones y heridas pueden tener patrón distinto, observándose tras ese incremento del ritmo y la presión una caída muy rápida que puede dar lugar a desmayos.
  • Respuesta galvánica de la piel: se produce un aumento de las respuestas provenientes de las glándulas sudoríparas.
  • Aumento de los reflejos: como, por ejemplo, la respuesta de sobresalto.
  • Cambios en la actividad cerebral: incremento de la actividad de un circuito cerebral conformado por distintas regiones como la amígdala, la ínsula, la corteza prefrontal y la corteza cingulada.

Existen diversas causas que contribuyen a la aparición de una fobia. En primer lugar, tener un contacto negativo con un estímulo o circunstancia y desplegar conductas de evitación tras producirse la situación desagradable. Por ejemplo, tener un choque con el coche y no conducir más por miedo a que vuelva a ocurrir (amaxofobia). Si bien es cierto que hay estímulos que se pueden convertir más fácilmente en fóbicos debido a que antiguamente amenazaban la supervivencia (como ciertos animales), que ese contacto haya sido grave y/o frecuente o que concuerde con nuestras expectativas de peligro (consideramos más lógico caerse desde un sitio alto que tener otro tipo de reacciones). Asimismo, también se puede producir debido a la observación en terceras personas de consecuencias aversivas tras el contacto con el estímulo o circunstancia o al recibir información al respecto (alertas de nuestros familiares, noticias en prensa sobre accidentes…). Estas variables pueden retroalimentarse: en el ejemplo anterior, podría darse la situación de que tras tener el choque con el coche y desarrollar ese miedo, un familiar tenga un accidente más grave y esté hospitalizado. En este caso, el hecho de conducir se ha convertido en un estimulo altamente aversivo almacenado en nuestra memoria.

Estas variables, a su vez, se encuentran bajo la influencia de ciertas características del individuo. Por un lado, contar con una hipersensibilidad neurobiológica al estrés y, por otro, una vulnerabilidad psicológica que potencia la creencia de que las situaciones amenazantes resultan totalmente incontrolables, miedo a los síntomas físicos y susceptibilidad al asco. Con lo cual, los pacientes entran en un círculo vicioso compuesto por ansiedad anticipatoria que sobreestima la amenaza y la percepción de no tener las habilidades suficientes para afrontar la situación. Este hecho, en última instancia, empuja al sujeto a emitir conductas evitativas. Y, además, en muchas ocasiones el entorno contribuye al mantenimiento de estas respuestas (en nuestro ejemplo: “no te preocupes, yo conduzco que sé que a ti te da mucho miedo”).

Por tanto, el tratamiento de las fobias va encaminado fundamentalmente a la exposición al objeto o situación temida. Pese a que lo ideal es la exposición en vivo, se realizan otras intervenciones menos invasoras según las características del paciente como el uso de la imaginación o la realidad virtual. Asimismo, también se suele compaginar con otras técnicas como el abordaje de creencias erróneas, la creación de nuevas asociaciones, el entrenamiento en habilidades relacionadas específicamente con lo temido o la relajación, entre otras.

Desirée Castellano Olivera

Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

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