Protección de la Infancia y Adolescencia
Ante el desconcierto de algunas familias que creen que esta Ley viene a ejercer cierto control sobre nuestras libertades y la de nuestros hijos e hijas, queremos informar que gracias a las Leyes dirigidas a la protección de la Infancia, han hecho del mundo un lugar más habitable para nuestros peques:
1. El fin de la explotación: Las “Factory Acts” (Reino Unido, Siglo XIX)
Antes de estas leyes, era común que niños de 5 o 6 años trabajaran 16 horas al día en minas de carbón o fábricas textiles.
Althorp’s Act (1833): Fue una de las primeras en prohibir el trabajo de niños menores de 9 años en la industria textil.
Logro: Limitó la jornada laboral de los niños de 9 a 13 años a “solo” 9 horas diarias y obligó a que recibieran dos horas de escuela al día.
2. El derecho a aprender: Ley Moyano (España, 1857)
Esta ley fue la piedra angular del sistema educativo español durante más de un siglo.
Impacto: Declaró la enseñanza primaria como obligatoria para todos los niños de 6 a 9 años y, lo más importante, gratuita para quienes no pudieran pagarla. Fue el primer intento serio de sacar a los niños de las calles y los campos para llevarlos a las aulas.
3. El nacimiento de la justicia juvenil: Illinois Juvenile Court Act (EE. UU., 1899)
Hasta finales del siglo XIX, los niños que cometían delitos eran juzgados como adultos y enviados a prisiones comunes.
Revolución: Creó el primer tribunal de menores del mundo. La filosofía cambió de “castigar al criminal” a “rehabilitar al niño”, entendiendo que el entorno y la madurez influyen en la conducta.
4. El reconocimiento internacional: Declaración de Ginebra (1924)
Tras los horrores de la Primera Guerra Mundial, la activista Eglantyne Jebb impulsó este documento, adoptado por la Sociedad de Naciones.
Hito: Fue la primera vez que se afirmó históricamente que “la humanidad debe al niño lo mejor que tiene para dar”. Estableció que el niño debe ser el primero en recibir socorro en tiempos de miseria.
5. El estándar de oro: Convención sobre los Derechos del Niño (ONU, 1989)
Es el tratado de derechos humanos más ratificado de la historia.
Lo que cambió: Transformó legalmente a los niños de ser “objetos de protección” a “sujetos de pleno derecho”. Reconoció que los niños tienen derecho a expresar su opinión, a la identidad y a ser protegidos contra toda forma de abuso y explotación.
Entiendo que no te gusten las Leyes, pero a veces hay que protegerles hasta de nosotros mismos.
Seguro que ya lo ves con otros ojos, si no, escríbenos, podemos darte muchos más argumentos a favor.
Bibliografía:
Delgado Criado, B. (Ed.). (1994). Historia de la educación en España y América: La educación en la España contemporánea (1789-1975) (Vol. 3). Ediciones Morata.
Humphries, J. (2010). Childhood and child labour in the British Industrial Revolution. Cambridge University Press.
Mulley, C. (2009). The woman who saved the children: A biography of Eglantyne Jebb, founder of Save the Children. Oneworld Publications.
Naciones Unidas. (1989). Convención sobre los Derechos del Niño. https://www.ohchr.org/es/instruments-mechanisms/instruments/convention-rights-child
Puelles Benítez, M. de. (2011). Política y educación en la España contemporánea. Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED).
Rodríguez Pascual, I. (2007). Para una sociología de la infancia: Aspectos teóricos y metodológicos. Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS).
Sociedad de Naciones. (1924). Declaración de Ginebra sobre los Derechos del Niño. Imprenta de la Sociedad de Naciones.
Tanenhaus, D. S. (2004). Juvenile Justice in the making. Oxford University Press.
Trattner, W. I. (1999). From Poor Law to Welfare State: A history of social welfare in America (6ª ed.). Free Press.
Tuttle, C. (1999). Hard at work in factories and mines: The economics of child labor during the British Industrial Revolution. Westview Press.
Unicef. (2019). La Convención sobre los Derechos del Niño: A los 30 años, ¿en qué punto nos encontramos?. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.


















Los ritmos circadianos son cambios físicos, psicológicos y conductuales que siguen un ciclo diario de 24 horas y que responden a la luz y a la oscuridad. Por ejemplo, dormir de noche y estar despierto por el día sería un ejemplo de ritmo circadiano. Y no sólo los encontramos en las personas, sino también en los animales, las plantas y muchos microbios. Su estudio se llama cronobiología.



