EDUCACIÓN PÚBLICA

LA INVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Se está produciendo una involución de la educación pública y no sólo porque se planteen parches para adaptarse a la coyuntura actual de crisis sanitaria

Se denomina Educación Pública al sistema nacional educativo que rige en cada país. Normalmente gestionado por la administración pública y sostenido con los impuestos de los contribuyentes.

La Educación debe comprender tanto la planificación, como la supervisión directa de los planes de estudio que la normativa jurídica considere obligatorios, en España concretamente, Educación Primaria y Secundaria. La etapa de Educación Infantil, queda relegada a un segundo plano, “no obligatorio”, pero además, se ignora la importancia que tiene en los niños y niñas, estos primeros años para la adquisición posterior de todo el aprendizaje. Pero de esto hablaremos en otro post.

Cada día veo, leo y escucho indignación sobre que la Educación no avanza, que sigue estancada en el S.XIX. Pero no nos engañemos, sigue estancada la Educación Pública, no así la “Privada” o la “Concertada”. Éstas siguen progresando y definiendo un “distanciamiento/brecha social” que agravará aún más las desigualdades sociales.

 

Distancia social y distancia física son cosas muy diferentes

Vamos a aprovechar para parar un momento sobre ese concepto tan popular de “distancia social” que tan de moda “han puesto” en tiempos del Covid-19. Creo que esta imagen lo dejará bastante claro:

 

DISTANCIA CORONAVIRUS

 

Ahora sí, ¿a qué no significa lo mismo?, a ver si vamos modificando el concepto, ya que, lamentablemente, es lo que se acabará produciendo con la involución de la Educación Pública: DISTANCIAMIENTO SOCIAL.

La imagen de abajo es la que debemos imaginar cuando queremos mantenernos un poco alejados de alguien, ya sea por Covid-19 o porque nos dé la real gana, porque esta distancia física, señores y señoras, también es imposible de mantener cuando no hay “distancia emocional”, y menos entre el alumnado, por mucho que quieran convencernos de que se puede “sonreir” con los ojos.

 

No se están evaluando los impactos de la distancia fisica en los más pequeños

¿Alguien está evaluando el impacto que tendrá sobre nuestros menores el uso continuado de la mascarilla? Tan solo basta con preguntar a un buen número de infantes y adolescentes para preguntarles cómo ven a los demás ahora. Su respuesta: “parece que están muy tristes”.

Desde que nacemos, necesitamos “leer” emociones para desarrollar nuestra cognición social, sí, esos procesos cognitivos y emocionales mediante los cuales interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información sobre el mundo y las personas que nos rodean. Cuando lo desarrollamos correctamente nos ayuda a conocer cómo pensamos sobre nosotros y sobre los demás, reflexionamos sobre las relaciones sociales y nos comportamos en base a ellas, creando experiencias que determinarán nuestra conducta social en el futuro.

Por ejemplo, gracias a la cognición social seremos capaces de interpretar el estado emocional de las personas y sentir empatía.  ¿Y sabéis a dónde nos lleva la falta de empatía? A la PSICOPATÍA. Ahí lo dejo. (Si alguien está pensando…¿y las personas con deficiencia visual? Sencillo, se educa con cercanía para que entiendan bajo sus propios estados de ánimo, el estado de ánimo de los demás. Pero hoy en día, hasta la cercanía está prohibida).

 

La Educación Pública…

Y ahora volvamos a los Planes de Estudio o Proyectos Educativos que vienen definidos por la Administración o por los Centros Educativos en su caso.

Si vienen definidos por la Administración, comprenden el currículum o contenidos, materiales didácticos y el uso de la tecnología. Además, aquí se concretan las condiciones ideológicas, sociales, pedagógicas y psicológicas que determinarán los objetivos que se desean promover. ¿Y esto qué significa? Que existe una clara intencionalidad sobre los procesos educativos íntimamente relacionados con la planificación y la visión política. Es decir, estudiamos lo que quieren que sepamos, ni más ni menos. Por algo en nuestro país  tenemos una larga trayectoria de diferentes leyes educativas: LGE (1970-1980), LOECE (1980-1985), LODE (1985-1990), LOGSE (1990-1995), LOPEG (1995-2002), LOCE (2002), LOE (2006-2013), LOMCE (2013)…y preparando están la LOMLOE!!!! Y pensaréis…claro, todo evoluciona, seguro que tantos cambios ha traído innovación a nuestras escuelas!!! A las públicas no, lo siento.

Vamos a ver qué ocurre con los Proyectos Educativos si se definen en los Centros Escolares. Con un poco de suerte, y atendiendo a la tan cacareada “autonomía de los centros”, se definirá un Proyecto Educativo de Centro, donde sí podrían darse todas esas cosas que aún llegan con cuentagotas a la pública, pero que la privada lleva años haciendo: Aprender haciendo, Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), Aprendizaje Colaborativo, Gamificación, Storytelling, Flipped Classroom, Realidad Virtual, TICs, Aprendizaje Social y Emocional (ASE), Bilingüismo real, etc…

“L@s maestr@s deben enseñar, se les debe permitir enseñar, y más aún, deben tener el coraje de enseñar”  (Gert Biesta)

 

… y la Privada

¿Y por qué sí existe la innovación educativa en la privada? Entre otras cosas, porque al ser de gestión privada, pueden exigir ciertos estándares o perfiles entre los docentes, la formación del profesorado se hace casi “obligatoria” (en la Pública sólo se exigen 60 horas de formación en 6 años para consolidar el complemento económico correspondiente a los sexenios, y si no quieres cobrar los sexenios, tampoco es necesario).

Evidentemente la privada también tiene de qué quejarse, y la pública no siempre es así. Pero, ¿qué educación tendríamos si todos los colegios fueran públicos pero la gestión fuera privada tal como ocurre en muchos países del norte de Europa?

Esta gestión privada no debe confundirse con los modelos económicos neoliberales de oferta y demanda. Por el contrario, esta “gestión privada” de los centros educativos se realiza con dinero público contemplado en los presupuestos y partidas económicas destinadas a tal fin. Y hace referencia a la definición de las señas de identidad que definen a un centro educativo, a la selección del personal en función de su Proyecto Educativo, a la gestión de sus recursos económicos, materiales y humanos.

Los salarios de los docentes quedan enmarcados dentro de los convenios colectivos negociados con las Administraciones Centrales, por lo que ningún centro puede “regatear” con el sueldo de sus empleados. Sí que tienen la capacidad de negociar este sueldo, en función de la experiencia y, sobre todo, de la aptitud, formación y capacidad del candidato. Sin olvidar que estos candidatos serán empleados públicos.

 

MASCARILLAS EN EL COLE

Huelga, sí… Pero sin parches

Y ahí viene otra de los grandes paradigmas que definen al sistema educativo español. El funcionariado y el acceso a la función pública. ¿Es adecuado el modelo de acceso por oposición?. Los mismos docentes admiten que no mide la capacidad, formación o aptitud de los candidatos que van a desempeñar la profesión de enseñantes. Los mismos tribunales de oposición están formados por docentes que, en muchos casos, no han realizado un curso de formación o reciclaje en años.

Y ahora viene una huelga en la Educación, y qué necesaria!!!! Pero para reclamar parches por esta nueva situación que ha traído el Covid-19, como si antes no hubiera hecho falta!!! Reclamando el derecho de la Comunidad Educativa a la salud, a la física, no a la emocional. ¿La emocional no es salud? (Tiempo de reflexión).

Cuidemos la salud, cuidemos la Educación Pública. Las dos están íntimamente unidas. Una educación de calidad es el cimiento de una vida productiva y saludable.

 

“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”. (Rousseau)

 

Por Nieves López-Brea Serrat. Psicóloga Sanitaria experta en Neuropsicología Infanto-Juvenil y experta en Psicología de la Educación.

ALTERACIONES DEL RITMO VIGILIA-SUEÑO EN NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES

Los ritmos circadianos son cambios físicos, psicológicos y conductuales que siguen un ciclo diario de 24 horas y que responden a la luz y a la oscuridad. Por ejemplo, dormir de noche y estar despierto por el día sería un ejemplo de ritmo circadiano. Y no sólo los encontramos en las personas, sino también en los animales, las plantas y muchos microbios. Su estudio se llama cronobiología.

Nuestros relojes biológicos son innatos, están compuestos por proteínas que interactúan con todo nuestro organismo para producir los ritmos circadianos, regular su programación y sincronizarlos.

Nuestro reloj biológico tiene unas 20.000 neuronas reunidas en el núcleo supraquiasmático, ubicado en el hipotálamo cuya información proviene directamente de los ojos, por lo que los ritmos circadianos son muy sensibles a la luz del día, haciendo que se activen o se desactiven los genes que controlan los relojes biológicos.

Este sistema está compuesto por marcapasos centrales, osciladores periféricos (hepático y cardiaco), un reloj molecular (bucles de retroalimentación positiva y negativa que dan lugar a ritmos de expresión génica), la retina, la glándula pineal y vías de entrada y salida de información.

Todos los órganos de nuestro cuerpo tienen su propio oscilador circadiano que, dirigidos por nuestro núcleo supraquiasmático, mantienen un orden temporal adecuado y orquestado, y favorece nuestra salud. Es cuando se desacoplan por los motivos que os hablaremos ahora, cuando se convierten en osciladores autónomos con su propia estructura circadiana, generando algunos problemas críticos en el individuo.

Durante los seis primeros meses de la vida de un bebé, irán apareciendo los ritmos circadianos y se irán madurando, pero la interacción sincrónica “mamá-bebé”, será determinante para que se establezcan unos correctos ciclos de sueño. Antes de esos seis meses, es común que se produzcan desajustes y se inviertan los ciclos de sueño-vigilia, que, si no se regulan adecuadamente, producirán una cronodisrupción del reloj biológico.

Los ritmos circadianos controlan la producción de melatonina, la hormona que hace que nos entre sueño por la noche, y dejemos de tenerlo por la mañana (con una diferencia de unas pocas horas según la edad que tengamos). Y ahora además se está estudiando como guardián del cerebro frente al coronavirus (Covid-19).

La información de “luz” que reciben los nervios ópticos por el día o por dispositivos móviles, es interpretada por el cerebro de tal manera que, si hay luz, el cerebro no activará la producción de melatonina para dormirnos. La ausencia de luz (porque sea de noche, o porque apaguemos nuestros dispositivos móviles), sí hará que se produzca y favorezca el inicio de la somnolencia.

Además de su papel regulador, la melatonina también tiene propiedades antitumorales, neuroprotectoras, inmunomoduladoras, antiinflamatorias y antioxidantes.

Cuando cambiamos a países con diferentes zonas horarias, sufriremos el temible jet lag porque mi reloj está sincronizado con otros horarios, y me llevará varios días que se ajuste a los nuevos ciclos de luz/oscuridad.

Cuando nuestros ritmos circadianos se desajustan o se alteran continuamente, tendremos trastornos del sueño, bajo rendimiento académico, trastornos cognitivos, trastorno afectivo estacional, alteraciones hormonales, pérdida de hábitos alimentarios y problemas de digestión, alteraciones de la temperatura corporal, deterioro del sistema inmunitario, afecciones médicas crónicas, hipertensión, enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes, depresión, trastorno bipolar, deterioro cognitivo, algunos tipos de cáncer y envejecimiento prematuro. Por lo que podemos entender que respetar los ciclos del ritmo vigilia-sueño no es un capricho, sino una necesidad para cuidar nuestra salud, tanto física como mental.

La población más afectada es por tanto, la de los/las trabajadores/as con turnos rotatorios de día y de noche; el personal de vuelos transmeridianos con jet lag crónico; y la adolescencia, donde nos situamos en un porcentaje de hasta un 40% que ya presentan déficits crónicos del sueño al estar “conectados” a dispositivos con luz brillante de noche (móviles, tablets, ordenadores,…). El problema es que esto ya se está empezando a ver a partir de los 8 años.

Otro motivo es que en la adolescencia se retrasan la secreción de melatonina por la noche y se adelanta por la mañana, siendo frecuente que haya una diferencia de un par de horas con los horarios que tenían en primaria, y se da en mayor proporción en chicos que en chicas. De hecho, el sistema educativo ignora estos cambios haciendo que en secundaria se entre al instituto más temprano aún, teniendo de este modo auténticos zombies en clase. Podría decirse que su reloj biológico es de 25 horas en lugar de 24. Si además los fines de semana se incrementan los desfases, nos encontramos con adolescentes con un verdadero y crónico jet lag social.

Y aunque existen diferentes cronotipos (el matutino se levanta y se acuesta pronto frente al vespertino que se levanta y se acuesta tarde), la mayor parte de la población se sitúa en puntos intermedios.

Algo diferente a la cronodisrupción, es el Síndrome de retraso de fase o Síndrome de la fase del sueño retrasada (SFSR) definido como un tiempo de inicio y finalización del sueño retrasado en más de dos horas en relación con los tiempos de sueño aceptables socialmente (en nuestro caso, serían personas que se acuestan entre las 23,30h y las 5,30h). Aunque en la mayoría de casos la dificultad se da en conciliar el sueño, una vez que se da, suele ser normalizado. Pero sí tiene consecuencias sobre todo laborales y escolares al no estar en sintonía con el resto de la sociedad. Y esto es un ejemplo de lo que está ocurriendo en la adolescencia.

Una forma rápida de recuperar nuestros ritmos circadianos es la exposición a la luz natural (por ejemplo, dormir con la persiana levantada para que la luz nos despierte y dejar los dispositivos móviles fuera de nuestro alcance cuando nos vayamos a dormir) y la realización de ejercicio moderado.

El sueño, junto con la nutrición, la actividad física, el desarrollo social y la actividad mental, serán pilares fundamentales para cuidar de nuestra salud física y mental.

Por Nieves López-Brea Serrat, neuropsicóloga infanto-juvenil.

Bibliografía:

  • Perumal SR, Srinivasan V, Maestroni GJ, Cardinali DP, Poeggeler B, Hardeland R. Melatonin: Nature’s most versatile biological signal? FEBS J. 2006; 273: 2813-38.
  • Arendt J, Skene DJ. Melatonin as a chronobiotic. Sleep Med Rev. 2005; 9: 25-39.
  • Pandi-Perumal SR, Trakht I, Srinivasan V, et al. Physiological effects of melatonin: role of melatonin receptors and signal transduction pathways. Prog Neurobiol. 2008; 85: 335-53.
  • Cronobiología Básica y Clínica. Ed: J.A. Madrid, A. Rol del Lama. Editec@Red, Madrid 2006.
  • Pediatría integral. Vol. XXII, nº8, dic. 2018, curso VI (J. A. Madrid, G.Pin Arboledas, M.C. Ferrández Gomariz).
  • Merino Andreu M, Hidalgo Vicario MI. Hipersomnia. Somnolencia diurna excesiva y alteraciones del ritmo circadiano en pediatría. Pediatr Integral. 2010; XIV(9): 720-34.

Search

+