La caja de los deseos

La caja de los deseos es una técnica para trabajar las relaciones de pareja. Pero pueden ser útiles en cualquier relación. Tener una para cada miembro de la familia sería ideal.

En estos momentos en que la convivencia es intensa y puede producir más roces que antes, os contamos esta sencilla técnica que permite conocer qué espera la otra parte de nosotros sin tener que pretender, como hacemos muchas veces, que nos lean el pensamiento.

Podemos coger cualquier caja vacía que tengamos en casa o dos botes de esos que hemos ido sacando de la despensa. Estos que os muestro me los acaban de enviar unos amigos, ¿verdad que son geniales?

Os cuento la técnica: Cada miembro de la pareja (o de la familia) irá metiendo papelitos con pequeños deseos que desea ver cumplidos, pueden ser desde grandes proyectos (viajar a Irlanda cuando termine el confinamiento) o pequeños detalles que a veces olvidamos que están en nuestra mano (que me acaricie el pelo mientras vemos una peli). Las cajas o los botes de los deseos deben tener una variedad de peticiones, porque lo mejor de la técnica es que la parte contraria puede decidir en qué momento se puede cumplir cada uno de ellos.

Quizás esta noche no toca peli, pero mira por dónde también he encontrado otro papelito donde pedía su cena favorita, o un pequeño masaje, o sólo una mirada, o una sonrisa…y eso sí podemos cumplirlo!!!

Cuando tratamos de agradar a la persona (o las personas) con las que convivimos, el juego se vuelve inmediatamente bidireccional y empiezan a aparecer en casa millones de detalles que habíamos dejado olvidados en el rincón de las rutinas.

Es gratis y es divertido.

Agradezco a J.L. y a J. su detalle en compartir conmigo estas imágenes y les deseo unos días llenos de pequeños deseos hechos realidad.

¿Cómo afectan estas actividades positivas al cerebro?: Existe un circuito cerebral del placer, también llamado circuito mesocorticolímbico, que tiene funciones adaptativas, ya que asocia nuestra supervivencia a estas situaciones placenteras.

Así, cualquier estímulo que nos proporciona placer (el cumplimiento de estos pequeños deseos, comer chocolate o practicar sexo por poner algunos ejemplos), inicia la activación de este circuito liberando Dopamina para buscar aquello que Deseamos, mientras nos Activamos para disfrutarlo, se libera Adrenalina; y finalmente, la Satisfacción que nos produce, hará que la secreción de Serotonina nos deje esa sensación de querer repetir a toda costa aquello que nos produce tanto bienestar.

Esto da lugar al circuito biológico de la motivación, también conocido por DAS, del que hablaremos en otro post.

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