¡Vuelven en verano nuestros talleres de gestión emocional y habilidades sociales!

Por qué los 6 a 12 años es la edad clave para enseñarles a entender sus emociones

Te propongo una escena que seguro que te suena. Tu hijo de 8 años vuelve del colegio, abre la mochila y se da cuenta de que se ha olvidado la agenda o el estuche. En un segundo, la tormenta estalla en el salón: un portazo, un llanto desconsolado o una frase de esas que te encogen el corazón: «¡Es que todo lo hago mal!» o «¡Es que nadie me quiere en clase!».

Como madres y padres, nuestro primer instinto es intentar solucionar el problema rápidamente («No pasa nada, llamamos a un compañero») o usar la lógica («Venga, no te pongas así, que no es para tanto»). Sin embargo, en ese preciso momento, tu hijo no necesita lógica. Lo que le pasa es que su cerebro se ha inundado de una emoción que no sabe cómo gestionar.

Entre los 6 y los 12 años (toda la etapa de Primaria), los niños viven una revolución silenciosa. En nuestro centro tenemos una certeza muy clara: las notas de matemáticas o inglés son importantes, sí, pero aprender a calmarse cuando se frustran y a llevarse bien con los demás es lo que realmente les va a cambiar la vida.

El cerebro de tu hijo está «en obras» (y por eso se desborda)

A veces nos enfadamos porque pensamos que nuestros hijos reaccionan de forma exagerada a propósito. Pero la ciencia nos dice que no es culpa suya: es una cuestión de maduración.

Para entenderlo de forma sencilla, dentro de su cabeza conviven dos zonas:

  1. La parte emocional (la amígdala): Es la que salta como una alarma ante el miedo, el enfado o la vergüenza. En los niños de Primaria, esta zona va a mil por hora.

  2. La parte sensata (la corteza prefrontal: funciones ejecutivas frías y cálidas): Es la encargada de la lógica, de pensar antes de actuar, de calmarse y de ponerse en el lugar del otro. ¿El problema? Que esta zona está «en obras» y no termina de construirse del todo hasta pasada la adolescencia. Sobre las funciones ejecutivas, se profundizará más en otro post.

Por eso, cuando tu hijo de 7 o 10 años se pelea en el patio o se bloquea con los deberes, su alarma emocional toma el control absoluto. No es que quiera portarse mal o llamar la atención; es que su cerebro aún no tiene las herramientas biológicas para calmarse solo. Necesita que un adulto (o un profesional) le enseñe el camino y le preste esa calma que a él le falta.

Lo que dice la ciencia (explicado sin rodeos)

Trabajar las emociones y las habilidades sociales a estas edades no es una moda ni un «extra» para que estén entretenidos. Hay estudios científicos muy importantes que demuestran que es vital:

  • Es el mejor predictor de su futuro: Un famoso estudio que siguió a más de 1.000 niños durante 40 años (Moffitt et al., 2011) descubrió algo sorprendente: los niños que aprendían a gestionar mejor sus impulsos y emociones entre los 6 y los 11 años tenían de adultos mejor salud, menos problemas económicos y vidas más estables. ¡Y este factor era mucho más importante que el hecho de ser más o menos inteligentes!

  • Menos estrés son mejores notas: Cuando un niño va al colegio con miedo a no encajar, timidez extrema o se machaca a sí mismo cada vez que falla, su cerebro se bloquea. Un análisis gigante sobre 270.000 alumnos (Durlak et al., 2011) demostró que cuando los niños reciben apoyo para entender sus emociones, sus notas académicas suben una media de un 11%. Su mente, simplemente, se libera para poder aprender.

  • La vacuna para la adolescencia: Los problemas de ansiedad o las crisis de conducta que suelen estallar a los 14 o 15 años empiezan a sembrarse mucho antes. Si les enseñamos a decir que «no», a defenderse sin agredir y a entender lo que sienten antes de que lleguen las hormonas y la presión de la pubertad, les estamos poniendo un escudo protector para siempre.

¿Cómo les ayudamos en nuestro centro?

En nuestro espacio no les damos una clase teórica ni les enseñamos «buenos modales». Trabajamos de forma práctica y adaptada a ellos para que aprendan a:

  • Ponerle nombre a lo que sienten: Pasar del típico portazo o el «no me pasa nada» a saber decir: «Estoy triste porque me ha salido mal el examen» o «Tengo rabia porque me he sentido desplazado en el recreo».

  • Aceptar el error: Entender que equivocarse no significa ser un fracasado, sino simplemente que están aprendiendo.

  • Hacer amigos de forma sana: Aprender a escuchar, a compartir, a resolver los problemas hablando y a poner límites a los demás con seguridad y respeto (asertividad).

Si notas que tu hijo sufre demasiado con los cambios, si le cuesta hacer amigos o mantenerlos, si se bloquea antes de un examen o si las rabietas en casa están desgastando la armonía familiar, recuerda que estás en el momento perfecto para actuar. Entre los 6 y los 12 años su cerebro es como plastilina: todo lo que aprendan y consoliden hoy, será la base de su tranquilidad mañana.

Referencias

Durlak, J. A., Weissberg, R. P., Dymnicki, A. B., Taylor, R. D., y Schellinger, K. B. (2011). The impact of enhancing students’ social and emotional learning: A meta-analysis of school-based universal interventions. Child Development, 82(1), 405–432. https://doi.org/10.1111/j.1467-8624.2010.01564.x

Eisenberg, N., Spinrad, T. L., y Eggum, N. D. (2010). Emotion-related self-regulation and its relation to children’s maladjustment. Annual Review of Clinical Psychology, 6, 495–525. https://doi.org/10.1146/annurev.clinpsy.121208.131208

Gross, J. J. (2015). Emotion regulation: Current status and future prospects. Psychological Inquiry, 26(1), 1–26. https://doi.org/10.1080/1047840X.2014.940781

Moffitt, T. E., Arseneault, L., Belsky, D., Dickson, N., Hancox, R. J., Harrington, H., Houts, R., Poulton, R., Roberts, B. W., Ross, S., Sears, M. R., Thomson, W. M., y Caspi, A. (2011). A gradient of childhood self-control predicts health, wealth, and public safety. Proceedings of the National Academy of Sciences, 108(7), 2693–2698. https://doi.org/10.1073/pnas.1010076108

Taylor, R. D., Oberle, E., Durlak, J. A., y Weissberg, R. P. (2017). Promoting positive youth development through school-based social and emotional learning interventions: A meta-analysis of follow-up effects. Child Development, 88(4), 1156–1171. https://doi.org/10.1111/cdev.12864

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El ASEPCE (Aprendizaje Social y Emocional Para la Convivencia Escolar) FRENA EL ACOSO ESCOLAR

En el año del confinamiento el Acoso Escolar traspasa los muros de los centros educativos para instalarse en las redes sociales

Hoy 2 de mayo se celebra el Día Mundial contra el Bullying o el Acoso Escolar, día en el que se pretende concienciar del riesgo que tiene para la salud física y mental de los niños, niñas y jóvenes a nivel mundial. Y es que cuando vemos el ranking de los países con mayores tasas de bullying en el mundo, vemos que España se sitúa en un trágico 7º puesto, donde además, todos los tipos de violencia que conocemos en la sociedad también han ido en aumento. Y esto, sólo nos aclara algo muy evidente:

ALGO NO DEBEMOS DE ESTAR HACIENDO MUY BIEN

Este año, el Covid-19 ha hecho que, al estar confinados en casa, casi nos olvidemos de que este problema sigue siendo muy real y muy presente, ya que lamentablemente el Acoso Escolar traspasa los muros de los centros educativos, encontrando en las Redes Sociales un huésped perfecto para alojarse y seguir dañando, allá donde te encuentres, cual virus conocemos ya todos. Y entonces, hablamos de Ciberbullying, un acoso que se sufre 24 horas al día, 7 días a la semana, y si para un/a adulto/a esto sería insoportable, imaginad para un/a menor que sólo busca ser aceptado y querido por sus iguales.

¿Qué es el Bullying?: Para que todos lo entendamos bien, es ese insulto o ese mote que recibo a diario, ese empujón que se repite varias veces a la semana o varias veces al día, esas humillaciones para dejar en ridículo delante del resto, ese acoso en el baño para asustarte, esas fotos trucadas que se mandan con mala intención, ese aislamiento del grupo, ese rechazo a jugar con el grupo,….la lista podría ser muy larga, pregunta a cualquier menor, te quedarías con la boca abierta.

Oficialmente el bullying es cualquier acoso, hostigamiento, intimidación y/o exclusión social dentro del contexto escolar (no sólo entre los muros del centro, sino también se extiende a servicios complementarios como el transporte, el comedor, extraescolares o ahora ya también, grupos de whatsapp), donde se da cualquier forma de maltrato físico, psicológico, verbal y/o social de forma constante y repetido en el tiempo por parte de un individuo o por un grupo hacia una persona determinada. Y normalmente sucede de forma invisible para los adultos.

¿Qué no es el Bullying?: No es cosa de niñ@s. Y no es cualquier tipo de violencia escolar, que por supuesto, habría que reducirlo también, pero en la violencia escolar no se dan tres características fundamentales del bullying: es REPETITIVO, es INTENCIONAL y supone un ABUSO DE PODER.

Lamentablemente, Andalucía sigue en cabeza y es de vital importancia abordar este tema cuanto antes. Es por ello que, desde 2013 venimos ofreciendo en los centros escolares el Programa ASEPCE (Aprendizaje Social y Emocional Para la Convivencia Escolar), que engloba una serie de temas que unidos, frenan la curva de la violencia y por lo tanto, hace que disminuyan los casos de violencia y de acoso escolar. Además, se muestra muy eficiente para abordar también los casos graves de conducta.


¿Qué aborda el Programa ASEPCE?

  • Neuroeducación: Es fundamental conocer el cerebro de forma global (Cognición, emoción, conducta y cognición social)
  • Aprendizaje Basado en Proyectos y Aprendizaje Experiencial: Si concebimos el aprendizaje de tal forma que al alumnado le resulte útil, curioso y novedoso, tendremos chicos y chicas aprendiendo y no provocando disrupciones en el aula.
  • Aprendizaje Social y Emocional: Es fundamental conocer nuestras emociones, gestionar las más intensas y ver cómo conociendo las de los demás, podemos influir en el estado emocional general, aportando bienestar de forma global.
  • Mediación Escolar: Los conflictos forman parte de la vida, esto no debería suponer un problema. El verdadero problema es no encontrar formas de solucionarlos y llegar a acuerdos pacíficos con un beneficio común.
  • Acoso Escolar: La violencia cada vez está más presente en nuestra sociedad, hasta tal punto que nos hacemos tolerantes a ella, llegando los agresores, las familias, los docentes, los testigos e incluso las víctimas a negar que sea un problema tan grave. Si antes los casos más graves de acoso escolar se daban en la E.S.O., hoy ya los casos de primaria son cada vez más espeluznantes.

 

¿Qué tal si aprovechamos el confinamiento para educar en valores y que la vuelta al cole sea una vuelta libre de bullying?

El lunes día 4 de mayo, la RIEEB, Red Internacional de Educación Emocional y Bienestar, de la que soy miembro fundacional, transmitirá un webinar sobre la promoción de la convivencia y la detección de las situaciones de acoso, con pautas para los docentes y las familias.

Aquí tienes la grabación: https://rieeb.com/bullying/

Si eres docente o formas parte del AMPA de tu centro escolar, pregunta por nuestro programa ASEPCE en info@psycolab.com – 678 263 983

Muy pronto lo tendremos también en versión online junto al resto de nuestros cursos de e-Learning.

Por Nieves López-Brea Serrat, neuropsicóloga infanto-juvenil, experta en mediación escolar.

Adolescentes: ¿Es tarde para ser quien quiero ser?

Existe una gran frase que popularizó una famosa película: “Nunca es demasiado tarde para ser quien quieras ser […] puedes cambiar o no hacerlo, no hay normas al respecto”.

Aquí te dejo un fragmento: El curioso caso de Benjamin Button

Es común en la adolescencia verse como una persona a la que han enseñado a ser de una forma determinada. Es a partir de ella y de los cambios físicos, psicológicos, sociales y sexuales que se están produciendo en ese momento, que nuestra concepción sobre el mundo y sobre nosotros mismos se cuestiona incansablemente. Esas fantasías sobre lo que hubieras deseado en tu pasado, son necesidades de tu presente, y sólo tú puedes satisfacerlas y hacer que se hagan realidad.

Muchos desean alcanzar habilidades artísticas y sociales para las que nunca fueron preparados y creen que ya es demasiado tarde para conseguirlo. La habilidad es la destreza a la hora de realizar una tarea, y esta depende de su aprendizaje y continuo desarrollo. El concepto clásico de inteligencia y por ende de habilidad, se entendía como una aptitud innata, es decir, se nacía con ella. Hoy en día, las recientes teorías de Inteligencias Múltiples, nos hablan de un concepto diferente de inteligencia y descompone este término en al menos ocho capacidades distintas que puede poseer todo individuo en una combinación propia.

Esta teoría trata de descubrir potenciales en las personas y no debilidades, ya que éstas podrían adquirirse, como cualquier otro aprendizaje con su práctica. Para que lo entendáis con un ejemplo sencillo. Podemos descubrir un menor con altas capacidades innatas, pero si éstas no son potenciadas adecuadamente, jamás será un adulto sobredotado, es más, esas capacidades no tienen por qué ser absolutas, podría necesitar igual que cualquiera, mejorar sus habilidades sociales.

Y para que no pase ni un día más sin que te propongas a realizar el cambio personal que deseas, te diré que la capacidad cognitiva en la adolescencia estará en su momento más álgido desde ahora y durante algunos años más. Tampoco ocurriría nada si eres una persona que ha alcanzado ya la madurez, ya que nunca dejamos de aprender. A lo largo de la vida se construye la inteligencia cristalizada por la experiencia, lo que comúnmente llamamos sabiduría.

Pincha para descargarte una guía sobre la adolescencia: adolescentes-guia para padres y madres.

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria Adultos
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

¿Deprimida o trastorno por atracón?

Hoy os dejamos esta consulta de la Fundación Punset, muy común en nuestros centros y en la sociedad en general. Recuerda que puedes ampliar la información pinchando en los enlaces.

Mi vida es un caos. Me siento vacía y con ansiedad, lo cual me hace comer y por lo tanto engordar. Y cada vez que veo que he engordado me frustro y mi madre me lo repite y me siento fatal, pero no puedo enfadarme con ella ya que está pasando por una situación difícil. Veo a mis amigas tan guapas y delgadas que me hundo más en mi miseria. Tengo asumido que mi autoestima es inexistente. No tengo amigos, no suelo caer bien a la gente y no se cómo actuar cuando consigo conocer a alguien nuevo, lo que hace que esa persona se aleje de mi. Tampoco me siento segura cuando me tocan o abrazan, siento que me invaden y no lo soporto. No soy capaz de mostrar cariño. Decididamente necesito ayuda, quiero sentirme bien y convertirme en una persona abierta, segura de si misma, trabajadora, cariñosa, alegre y que caiga bien a todo el mundo.

Responde: Nieves López-Brea Serrat.

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