¿Deprimida o trastorno por atracón?

Hoy os dejamos esta consulta de la Fundación Punset, muy común en nuestros centros y en la sociedad en general. Recuerda que puedes ampliar la información pinchando en los enlaces.

Mi vida es un caos. Me siento vacía y con ansiedad, lo cual me hace comer y por lo tanto engordar. Y cada vez que veo que he engordado me frustro y mi madre me lo repite y me siento fatal, pero no puedo enfadarme con ella ya que está pasando por una situación difícil. Veo a mis amigas tan guapas y delgadas que me hundo más en mi miseria. Tengo asumido que mi autoestima es inexistente. No tengo amigos, no suelo caer bien a la gente y no se cómo actuar cuando consigo conocer a alguien nuevo, lo que hace que esa persona se aleje de mi. Tampoco me siento segura cuando me tocan o abrazan, siento que me invaden y no lo soporto. No soy capaz de mostrar cariño. Decididamente necesito ayuda, quiero sentirme bien y convertirme en una persona abierta, segura de si misma, trabajadora, cariñosa, alegre y que caiga bien a todo el mundo.

Responde: Nieves López-Brea Serrat.

Desde que somos pequeños, aprendemos que la comida es un gran ansiolítico. Todos vemos como se calma el llanto de un niño con pan o cómo, en las series de televisión, las desdichas se sobrellevan mejor con un gran helado de chocolate. Ese momento placentero de comer compensa la angustia emocional que ha provocado algún problema, pero no soluciona el problema. El trastorno por atracón o la ingesta compulsiva nos avisa de que algo va mal, y paradójicamente, tratamos de sentirnos mejor con más comida, y seguramente con alimentos nada bajos en calorías. Es entonces cuando la báscula añade más estrés a nuestra vida llegando a afectar a nuestras relaciones personales y sociales.

Al final nos vemos envueltos en una espiral donde usamos la comida como ansiolítico, cuyos efectos en nuestra forma física generará más ansiedad que reducirá nuestra autoestima, nos apartará poco a poco de nuestra vida social y nos impedirá realizar otras conductas más saludables como la práctica de ejercicio físico. Incluso pueden llegar a desarrollarse nuevas adicciones. El lado positivo es que toda conducta aprendida puede desaprenderse. El primer paso es darse cuenta, y tú acabas de hacerlo. La ayuda profesional te acercará más rápido a esas metas que te has propuesto.

Mientras tanto, intenta identificar las emociones que sientes para comprender qué hace que te encuentres triste, estresada o agobiada. La relajación, la reestructuración cognitiva, técnicas de afrontamiento del estrés, de resolución de problemas y de autocontrol te ayudarán a cambiar el concepto de insatisfacción corporal y a gestionar la frustración. Según vayas reduciendo los atracones ganarás en confianza y autoestima. Trabajar tus habilidades sociales te hará acercarte a la gente de forma segura y confiada, haciendo por lo tanto, que los demás quieran acercarse también a ti, el apoyo familiar y social es imprescindible para una buena salud mental, aunque ojo, no podemos gustar a todo el mundo.

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