Depresión infantil y aprendizaje

¿Cómo afecta la depresión al aprendizaje?

Referirnos a que alguien tiene depresión simplemente porque está más triste de lo habitual o que algo nos la provoca porque nos hace sentir un profundo malestar en un momento concreto, es cada vez más común entre las personas que no han vivido en primera o tercera persona dicha enfermedad. Para evitarlo, es conveniente educar desde la infancia en el uso adecuado de las palabras, haciéndoles conscientes de lo importante que es no emplear términos de los que desconocemos su significado.

Al igual que un adulto, un infante puede poseer numerosos cambios en su estado de ánimo. Diferenciar la distimia de la depresión es importante a la hora de detectarla en los niños y adolescentes, pues cuando la tristeza se produce de forma prolongada el punto de atención deberá recaer en el grado de tristeza que dicho sujeto presenta.

La depresión es una enfermedad que afecta de forma global a la persona que la sufre. Por tanto, no resulta complicado pensar que la depresión en niños y adolescentes afectará de manera directa en su proceso de aprendizaje, pues el tiempo que dedican a esta actividad es notorio.

En España un niño con edades comprendidas entre 6 y 12 años pasa un mínimo de cinco horas en un ambiente educativo, mientras que los niños de entre 12 y 16 años poseen un aumento diario de una hora y media lectiva con respecto al nivel educativo anterior.

Asimismo, el número de población infanto-juvenil que asiste a clases particulares o de refuerzo grupal es cada vez mayor, lo que conlleva un incremento del número de horas dedicadas al aprendizaje. Y si la situación económica no se lo permite, desde la Administración Pública se han llevado a cabo diversas estrategias para ayudar a aquellas personas que necesitan ese refuerzo educativo de forma gratuita, como por ejemplo el PROA (Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo) que lleva en funcionamiento desde el año 2005 y cada vez son más centros los que demandan este servicio. También desde el ámbito privado, iniciativas solidarias como las que realiza PSYCOLab cada año, atiende a numerosa población infantil de forma gratuita.

A nivel cerebral, el aprendizaje se produce gracias a las conexiones neuronales y la estimulación de áreas cerebrales concretas, teniendo en cuenta la variabilidad de la plasticidad cerebral de cada individuo a través de los estímulos recibidos por el ambiente.

Cuando se establece un proceso de aprendizaje son numerosos factores implicados, algunos de los cuales podemos clasificar como:

  • Fisiológicos: Constituidos por aspectos como el control motor, la edad, la salud o los niveles de ansiedad del estudiante.
  • Socioafectivos: Se refiere a los sentimientos y emociones de un individuo y la relación que establece con los demás.
  • Contextuales: Encontramos los de origen personal, social y familiar, entre otros.
  • Cognitivos: Entre ellos encontramos la percepción, la inteligencia, la memoria, la atención, las funciones ejecutivas, la autoestima o la motivación.

Fundamentando una relación a nivel puramente teórico de aspectos comunes del proceso de aprendizaje y la depresión, caben destacar los componentes cognitivos, motivaciones y afectivos. El hecho de basarnos en teorías para llegar a la conclusión de que puede existir influencia de la depresión en el proceso de aprendizaje de la población infanto-juvenil, deja patente la necesidad de estudios empíricos que sustenten la correlación de ambas variables para así poder mejorar la calidad del aprendizaje de esta población que  sufre depresión y cuyo número ha aumentado de forma considerable tras la pandemia.

Si crees que tu hijo o hija puede estar sufriendo depresión, consulta a nuestros especialistas.

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Bibliografía:

Canter and S. Carroll (Eds.), Helping Children at Home and School: Handouts From Your School Psychologist (Bethesda, Md.: National Association of School Psychologists, 1998), pp. 237–240.

Bermejo, V. 1994. Desarrollo cognitivo. Madrid: Síntesis.

Gómez León, M.I. (2001) Depresión infantil: Estrategias cognitivas y rendimiento académico. Revista de Psicología General y Aplicaciones, 54(1), 67-80

Subdirección General de Cooperación Territorial e Innovación Educativa (Ministerio de Educación y Formación Profesional) Recuperado de: https://www.educacionyfp.gob.es/mc/sgctie/cooperacion-territorial/programas-cooperacion.html

Por Aida Cabello Carrillo y Nieves López-Brea Serrat

Nieves López-Brea Serrat, experta en Neuropsicología y Neuroeducación

Asertividad, la habilidad intermedia entre la Pasividad y la Agresividad

La asertividad es la habilidad para expresar nuestras preferencias, sentimientos y opiniones
desde un clima de tranquilidad y respeto a los demás. Es una actitud muy importante para la
resolución de conflictos, defendiendo los propios derechos sin sentirnos ansiosos o culpables.
Asimismo, hace referencia a “saber decir que no”, estableciendo límites de una forma
respetuosa.

Hay personas que tienen problemas para llevar a cabo conductas asertivas y optan por una
actitud sumisa: anteponen los derechos de los demás a los suyos, no quieren molestar o
hacerle daño a los demás, tienen miedo a ser criticados o rechazados o, directamente, no
saben cómo expresarse. Otras, se decantan por un estilo de comunicación agresivo que
infunde temor más que respeto. Pudiendo recurrir también a estrategias de manipulación
como provocar sentimientos de culpa, criticar o ridiculizar. Estos estilos de comunicación
inadecuado generan conflictos entre parejas, padres e hijos, compañeros de trabajo o en el
centro educativo.

No obstante, la asertividad no es una cuestión de todo o nada. En ciertas ocasiones, resulta
más fácil desplegar este tipo de conductas en un entorno concreto que en otros ambientes o
con diferentes personas. Estas diferencias pueden deberse a variables como el grado de
confianza con las personas, la seguridad en uno mismo, el estado de ánimo, el miedo a
posibles consecuencias, etc.

¿Qué beneficios conlleva responder de forma asertiva? Entre otras cosas, fortalece la
autoestima, potencia el autoconocimiento, resuelve problemas y mejora la comunicación con
los demás. Para ello, se debe reflexionar y definir los propios derechos como, por ejemplo, el
de poder decidir, expresar sentimientos, ser tratado con respeto o cambiar de opinión.

Esta habilidad nace de un aprendizaje de las experiencias personales, con lo cual, se puede
desarrollar y mejorar gracias a estrategias para implementar en nuestro repertorio conductual.
Por tanto, la terapia psicológica ayuda a identificar qué variables impiden desplegar conductas
asertivas e interviene en cuestiones como la culpa anticipada y el miedo a la evaluación
negativa o a comportarse inadecuadamente. Asimismo, aporta técnicas de comunicación
asertiva y prepara ante las posibles respuestas del entorno.

¿Quieres un truco rápido para empezar a ponerla en práctica? Recuerda la técnica del sandwich, las dos partes de pan deben ser positivas y el relleno del medio es la parte negativa que necesitamos comunicar. Por lo tanto, empezaremos con una frase positiva que impida el reproche inmediato, ya que nuestro cerebro suele ser muy reactivo; en medio lanzaremos aquello que ha supuesto el conflicto; y muy importante terminar de forma positiva de nuevo para que la crítica sea constructiva y evitemos de nuevo la reactividad de nuestro interlocutor.

Prueba con este ejemplos:

  • Te entiendo perfectamente….
  • Pero no puedo permitir que siga ocurriendo esto…
  • Aún así, seguro que encontramos la forma de entendernos y respetarnos…¿qué te parece si….?

 

Por Desirée Castellano Olivera, Psicóloga Sanitaria y Neuropsicóloga

 

 

 

 

 

Bibliografía:
Monje Mayorca, V., Camacho Camacho, M., Rodríguez Trujillo, E., y Carvajal Artunduaga, L.
(2009). Influencia de los estilos de comunicación asertiva de los docentes en el aprendizaje
escolar. Psicogente, 12(21), 78-95.
Naranjo Pereira, M. L. (2008). Relaciones interpersonales adecuadas mediante una
comunicación y conducta asertivas. Actualidades Investigativas en Educación, 8(1), 1-27.
Riso, W. (2013). Guía práctica para no dejarse manipular y ser asertivo. Phronesis, España.
Ruvalcaba Romero, N. A., Gallegos Guajardo, J., Villegas Guinea, D., y Lorenzo Alegría, M.
(2013). Influencia de las habilidades emocionales, los estilos de comunicación y los estilos
parentales sobre el clima familiar. Revista de Investigación y Divulgación en Psicología y
Logopedia, 3(2), 2-7.

Autoestima y desarrollo personal

La Teoría de la Autopercepción de Daryl Bem, afirma que cada uno de nosotros nos valoramos en función del juicio que hacemos de nuestro comportamiento y conducta. Esa valoración la realizamos a través de la observación de nuestro comportamiento y a partir de ahí creamos una percepción positiva o negativa de nosotros mismos.

Esta evaluación de nosotros mismos va a depender además de tres factores: de lo que los demás dicen de nosotros; de lo que creemos que los demás piensan de nosotros; y de la comparación que realizamos de nosotros mismos con respectos a los demás.

 

Pues bien, todas estas ideas son las que van a determinar cómo va a ser nuestra autoestima.

Como ideas que son, y no como hechos irremediables, nosotros podemos cambiarlas y podemos ayudar (y ayudarnos) para que nuestra autoestima se ‘equilibre’ y se mantenga positiva.

¿Por qué es importante la autoestima?

Digamos que la autoestima tiene un papel importante en nuestro comportamiento y en nuestro día a día. Es ‘ella’ la que media cuando nos enfrentamos a situaciones adversas en nuestra vida. Es ‘ella’ la que influencia cómo nos tomamos las cosas que nos suceden, cómo afrontamos una situación difícil, trágica, dolorosa, y es ‘ella’ la que nos impulsa a conseguir lo que queremos en la vida.

Las personas con una autoestima elevada suelen tener menos emociones negativas y menos depresión que las personas con una autoestima baja. Además, suelen manejar mejor el estrés, y ello conlleva a efectos menos nocivos para la salud. Normalmente, sobrellevan de mejor manera las situaciones negativas (eso no quiere decir ni que sean felices siempre, ni que todo les de igual) y, además, las personas con menos desequilibrios en su autoestima suelen tener emociones más estables y las gestionan de un modo más eficaz.

Realmente, si muchas de las cosas importantes en nuestra vida dependen de nuestra autoestima y mejorarla está solamente en nuestras manos, ¿por qué no intentarlo?

Pincha aquí para descargar: 4 Pilares básicos para una correcta autoestima

 

¿Deprimida o trastorno por atracón?

Hoy os dejamos esta consulta de la Fundación Punset, muy común en nuestros centros y en la sociedad en general. Recuerda que puedes ampliar la información pinchando en los enlaces.

Mi vida es un caos. Me siento vacía y con ansiedad, lo cual me hace comer y por lo tanto engordar. Y cada vez que veo que he engordado me frustro y mi madre me lo repite y me siento fatal, pero no puedo enfadarme con ella ya que está pasando por una situación difícil. Veo a mis amigas tan guapas y delgadas que me hundo más en mi miseria. Tengo asumido que mi autoestima es inexistente. No tengo amigos, no suelo caer bien a la gente y no se cómo actuar cuando consigo conocer a alguien nuevo, lo que hace que esa persona se aleje de mi. Tampoco me siento segura cuando me tocan o abrazan, siento que me invaden y no lo soporto. No soy capaz de mostrar cariño. Decididamente necesito ayuda, quiero sentirme bien y convertirme en una persona abierta, segura de si misma, trabajadora, cariñosa, alegre y que caiga bien a todo el mundo.

Responde: Nieves López-Brea Serrat.

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