Informe sobre el uso intensivo de pantallas en el entorno educativo

Evidencia científica sobre salud y aprendizaje en infancia y adolescencia

Documento elaborado por la Dra. María Vidal Denis, médica neurorradióloga y presidenta de la Asociación Educación Digital Responsable, a partir de revisión de literatura científica indexada en PubMed

Introducción

Durante la última década, la digitalización educativa se ha implantado de forma acelerada en los sistemas escolares, muchas veces bajo un supuesto que durante años apenas se cuestionó: que más tecnología equivalía, por sí misma, a mejor aprendizaje. Ese planteamiento pudo parecer razonable en una etapa de fascinación por lo novedoso, de expectativas pedagógicas elevadas y de confianza casi automática en la innovación digital. Pero esa inercia inicial ya no basta. A estas alturas disponemos de suficiente literatura biomédica y educativa como para abandonar los apriorismos y examinar la cuestión con más rigor y menos entusiasmo acrítico.

La evidencia actual no permite afirmar que la pantalla educativa sea perjudicial por definición. Lo que sí permite afirmar es algo más preciso y más importante: que una exposición alta y sostenida a pantallas en niños, niñas y adolescentes se asocia con efectos adversos sobre el sueño, la salud visual, el aparato locomotor, el sedentarismo y diversos indicadores de salud mental; y que, en paralelo, no existe una base sólida para sostener que aumentar de forma generalizada las horas de exposición digital en la escuela se traduzca en una mejora académica global proporcional a ese coste. Cuando el uso escolar obligatorio añade varias horas diarias de pantalla —y además esas horas computan dentro del tiempo total recomendado por las sociedades pediátricas—, es razonable considerar que contribuye de forma relevante a la carga total de exposición, aunque no siempre pueda aislarse milimétricamente qué parte del efecto corresponde solo al colegio.

Dicho de otro modo: hoy ya no estamos ante una discusión ideológica entre tecnófilos y tecnófobos. Estamos ante una cuestión de prudencia clínica, pedagógica y de salud pública. La pregunta ya no debería ser si la escuela puede usar tecnología, sino

cuánto, para qué, a qué edad, con qué evidencia de beneficio y a cambio de qué renuncias. Porque obligar a pasar muchas horas ante pantallas en nombre de la educación no es una decisión neutra. Es una intervención que afecta a hábitos biológicos, cognitivos y conductuales, y por tanto debe justificarse con algo más que la promesa genérica de “modernización”.

1. Lo que hoy sabemos con suficiente claridad: impacto en la salud

1.1 Sueño

Si hay un ámbito donde la señal científica es especialmente consistente, es el sueño. La revisión sistemática de Hale y Guan encontró que en el 90% de los estudios analizados el tiempo de pantalla se asociaba a peores resultados de sueño, sobre todo menor duración y retraso en el inicio. Una revisión posterior confirmó que el uso de medios electrónicos se asocia, en general, con sueño más corto en niños y adolescentes. Este punto es capital en edad escolar y adolescente: dormir peor no es un efecto accesorio, sino un factor que repercute directamente en atención, memoria, regulación emocional y aprendizaje al día siguiente.

1.2 Salud visual

También existe base suficiente para hablar con seriedad de fatiga visual y de riesgo ocular asociado a la sobreexposición. Las revisiones sobre digital eye strain describen un cuadro real de síntomas visuales y oculares ligados al uso prolongado de pantallas, incluyendo sequedad, visión borrosa, cefalea y malestar ocular. Además, una revisión sistemática encontró asociación entre tiempo de pantalla y miopía o prevalencia de miopía, y una revisión pediátrica reciente resume riesgos visuales como premiopía, miopía y fatiga visual digital. Esto no equivale a decir que “el ordenador escolar cause miopía” de forma lineal en cada niño, pero sí respalda la idea de que muchas horas de trabajo cercano, sostenido y sin pausas forman parte del problema visual contemporáneo.

1.3 Sistema musculoesquelético

La afectación musculoesquelética no es anecdótica ni una queja banal. La literatura relaciona el trabajo prolongado con pantalla y las posturas mantenidas con mayor frecuencia de dolor cervical, dolor de espalda y síntomas en extremidades superiores. En adolescentes, Hakala y colaboradores ya describieron que las actividades frecuentes relacionadas con ordenador aumentaban el riesgo de dolor cervical y lumbar, con umbrales de uso diario preocupantes. Revisiones posteriores sobre screen work siguen encontrando

incremento del riesgo de síntomas musculoesqueléticos, aunque con heterogeneidad metodológica. En contexto escolar esto adquiere especial relevancia, porque no se trata de ocio esporádico, sino de horas seguidas de trabajo cercano, sentado y con escasa variación postural.

1.4 Sedentarismo y desplazamiento de actividad física

Uno de los efectos menos espectaculares, pero más estructurales, es el desplazamiento de actividad física. El problema no es solo la pantalla en sí, sino lo que sustituye: movimiento, juego, descanso visual, aire libre, interacción cara a cara. Una revisión reciente de intervenciones escolares para reducir pantalla encontró que estas intervenciones consiguen una reducción modesta del tiempo de pantalla y un pequeño aumento de la actividad física, aunque sin cambios claros en IMC. Esto encaja con una idea cada vez más respaldada: cuando el uso escolar consume ya una parte sustancial del día, no estamos añadiendo simplemente una herramienta, sino reorganizando el ecosistema cotidiano del menor a favor del sedentarismo.

1.5 Salud mental, conducta y atención

En salud mental y conducta conviene expresarse con más cautela causal, pero no con indiferencia. Las revisiones y metaanálisis recientes encuentran asociaciones pequeñas pero significativas entre mayor tiempo de pantalla y problemas internalizantes y externalizantes, más síntomas conductuales y peor salud mental global. También se han descrito asociaciones con problemas de atención, y un metaanálisis reciente encontró correlación positiva entre mayor tiempo de pantalla y riesgo de síntomas de TDAH, con una Odds Ratio mayor cuando el uso superaba las dos horas diarias. Mucha de esta evidencia es observacional y mezcla diferentes tipos de pantalla —ocio, vídeo, redes, videojuegos, uso general—, por lo que no permite simplificaciones groseras; pero sí permite afirmar que la señal existe y que no es trivial.

2. Recomendaciones pediátricas: el tiempo también cuenta

Además de la evidencia científica sobre efectos en salud y aprendizaje, es importante recordar que las principales recomendaciones pediátricas ya incorporan límites temporales al uso de pantallas en infancia y adolescencia. Estos límites no pretenden reducir el debate únicamente a una cifra, porque el contenido, el contexto, el acompañamiento adulto y la finalidad del uso también son relevantes. Sin embargo, el tiempo de exposición sigue siendo una variable fundamental: el cuerpo y el cerebro de un menor no distinguen si una hora de pantalla se ha producido en casa o en el aula.

La Asociación Española de Pediatría, a través de su Plan Digital Familiar, recomienda usar los medios digitales el menor tiempo necesario y no rebasar las recomendaciones por edad: evitar el uso de pantallas de 0 a 6 años, menos de una hora diaria entre los 6 y los 12 años, y menos de dos horas diarias a partir de los 12 años, incluyendo expresamente el tiempo escolar y los deberes.

La Organización Mundial de la Salud, en sus recomendaciones para menores de 5 años, establece que el tiempo sedentario de pantalla no está recomendado en menores de 2 años y que, entre los 2 y los 4 años, no debería superar una hora diaria, siendo preferible menos. Además, cuando el niño está en situación sedentaria, se recomienda priorizar la lectura y la narración de cuentos con el cuidador.

La Academia Americana de Pediatría ha evolucionado hacia un enfoque menos basado en una cifra universal para todas las edades y más centrado en la calidad del contenido, el contexto de uso, el acompañamiento adulto, el sueño, el juego, la actividad física y las relaciones. Aun así, insiste en que las familias deben establecer límites claros y planes de uso mediático.

Por tanto, aunque el contenido educativo sea mejor que el contenido puramente recreativo, el tiempo escolar de pantalla no puede considerarse invisible. Si un centro educativo exige varias horas diarias de uso digital, esa exposición debe computar dentro del total recomendado. De lo contrario, se traslada a las familias una responsabilidad imposible: cumplir límites pediátricos en casa mientras la propia institución escolar consume buena parte —o incluso la totalidad— de ese margen diario.

3. El punto incómodo: más pantallas no ha demostrado una mejora académica global

Aquí es donde el discurso dominante suele resquebrajarse. Porque, si el coste en salud existe, al menos cabría esperar una ganancia educativa clara. Sin embargo, esa ganancia global no está demostrada. El metaanálisis de Adelantado-Renau y colaboradores concluyó que el tiempo total de pantalla no se asociaba de forma significativa con mejor rendimiento académico global. Es decir, el balance no respalda la idea simplista de que digitalizar más sea sinónimo de aprender más.

Más aún: cuando la literatura analiza la relación entre pantallas y resultados académicos o psicosociales, la conclusión suele ser que el efecto depende del tipo de contenido, del contexto, del momento de uso y del tiempo total, pero eso no absuelve a la exposición acumulada. Al contrario: refuerza la necesidad de medirla y limitarla. También en estudios observacionales recientes, más tiempo de pantalla se ha asociado con peor

salud mental, más problemas conductuales, peor sueño y menor rendimiento académico, aunque con tamaños de efecto moderados. Esto obliga a abandonar el argumento perezoso de que “si es para el colegio no cuenta”. Sí cuenta. Cuenta biológicamente, cuenta conductualmente y cuenta en el total diario de exposición.

4. ¿Hay beneficios educativos? Sí, pero mucho más modestos y específicos de lo que se prometió

Sería un error responder a un exceso de entusiasmo con un rechazo indiscriminado. La evidencia no dice que toda tecnología educativa sea inútil. Algunas revisiones muestran que determinadas intervenciones bien diseñadas con dispositivos móviles pueden mejorar habilidades concretas, especialmente en áreas como lectoescritura o numeración en educación primaria. Otras revisiones sobre aprendizaje mediado por tecnología subrayan que puede haber ventajas cuando el uso responde a objetivos claros,integra interacción, se diseña adecuadamente y se evalúa por resultados reales, no solo por satisfacción o novedad.

Sin embargo, en este punto conviene introducir un matiz relevante que rara vez se incorpora al debate: no todos los soportes son equivalentes para aprender. La evidencia disponible indica que, en procesos cognitivos básicos como la lectura, la memoria y la escritura, el formato analógico presenta ventajas consistentes frente al digital, especialmente en edades de desarrollo.

En el ámbito de la lectura, diversos estudios han mostrado que la comprensión profunda de textos es, en promedio, mejor cuando se realiza en papel que en pantalla, especialmente en tareas que requieren integración de la información, inferencias y comprensión global. Este fenómeno, descrito como screen inferiority effect, se acentúa en textos largos y bajo presión de tiempo. Entre los factores que lo explican se encuentran una tendencia a la lectura más superficial en pantalla, una menor regulación metacognitiva —los lectores creen entender más de lo que realmente comprenden— y una mayor fragmentación de la atención.

En relación con la memoria y el aprendizaje, la diferencia entre papel y pantalla no es únicamente de formato, sino de procesamiento cognitivo. La lectura en papel favorece una codificación más profunda de la información, mientras que el entorno digital tiende a promover un procesamiento más superficial y fragmentado, asociado a estrategias de lectura en diagonal (skimming). Esto tiene implicaciones directas: el soporte no es neutro y condiciona el tipo de aprendizaje que se produce.

En el ámbito de la escritura, la evidencia es igualmente consistente. La toma de apuntes a mano se asocia con mejores resultados de aprendizaje que el uso de dispositivos digitales. Mientras que el teclado favorece la transcripción literal, la escritura manual obliga a procesar, sintetizar y reorganizar la información, lo que facilita una codificación más profunda y una mejor retención. Estudios recientes con neuroimagen respaldan esta diferencia, mostrando una activación cerebral más amplia durante la escritura a mano en comparación con el tecleo. En etapas iniciales del desarrollo, esto adquiere aún más relevancia, al contribuir al desarrollo del lenguaje, la memoria y la integración visoespacial.

Estos hallazgos no implican excluir la tecnología del entorno educativo, pero sí cuestionan la idea de que su uso intensivo sea neutro o intercambiable con los formatos tradicionales. En particular, sugieren que aumentar de forma estructural el tiempo de exposición digital en tareas que constituyen la base del aprendizaje —leer, comprender, memorizar y escribir— puede no solo no aportar beneficios, sino desplazar herramientas que, a día de hoy, siguen mostrando mayor eficacia.

Precisamente ahí está el matiz decisivo: los beneficios de la tecnología, cuando existen, dependen del diseño pedagógico, la calidad de la implementación, la adecuación a la edad y la evaluación de resultados. No se derivan del aumento indiscriminado del tiempo de exposición. Convertir una herramienta potencialmente útil en un uso intensivo y estructural no es una extrapolación respaldada por la evidencia.

Con la gamificación ocurre algo similar. Algunas revisiones muestran mejoras en motivación o disfrute en contextos concretos, pero esto no equivale a demostrar una mejora académica amplia, sostenida y generalizable. Que algo resulte más atractivo no implica necesariamente que sea más eficaz para aprender, ni que compense una mayor exposición digital.

5. Lo que se prometió y lo que realmente ha demostrado la evidencia

Durante años se instaló una narrativa casi incuestionable: más dispositivos, más innovación, más competencias. Pero la evidencia acumulada obliga a matizar seriamente ese relato. Hoy sabemos bastante mejor que no hay una mejora académica global clara derivada del simple aumento del uso de pantallas; que sí existen señales consistentes de perjuicio en varias dimensiones de la salud; y que el verdadero problema no es solo lo que las pantallas aportan, sino aquello que desplazan. La cuestión, por tanto, no es tecnológica, sino de proporcionalidad, de prioridades y de límites.

En este contexto, mantener altas cargas obligatorias de pantalla en la escuela sin una evaluación rigurosa de beneficios y sin considerar sus costes sobre sueño, visión, postura, actividad física y bienestar psicológico resulta difícil de justificar. Quizá hace años podía entenderse la ceguera institucional ante lo que sonaba a novedoso. Hoy esa ceguera es menos excusable. A estas alturas, seguir equiparando digitalización con progreso pedagógico automático ya no parece una apuesta innovadora, sino una simplificación cada vez más difícil de defender.

Conclusión

A la luz de la evidencia científica disponible y de las recomendaciones pediátricas actuales, puede sostenerse con rigor que la exposición intensiva a pantallas en infancia y adolescencia no es neutra para la salud y se asocia con efectos adversos en sueño, salud visual, sistema musculoesquelético, sedentarismo y algunos indicadores de salud mental. También puede sostenerse que no existe evidencia sólida de que el aumento generalizado del tiempo de uso de dispositivos en el aula mejore de forma clara el rendimiento académico global. Los posibles beneficios educativos de la tecnología, cuando existen, dependen de intervenciones concretas, bien diseñadas, limitadas y evaluadas, no del incremento indiscriminado de horas de exposición.

En este contexto, las recomendaciones de tiempo de pantalla no deben interpretarse como un asunto exclusivamente doméstico. Si el tiempo escolar y los deberes digitales forman parte de la exposición diaria total, también deben formar parte de la responsabilidad institucional. La escuela no puede pedir a las familias que limiten las pantallas mientras organiza una parte sustancial del aprendizaje ordinario alrededor de ellas.

Por ello, la digitalización educativa debería regirse por criterios de necesidad pedagógica real, proporcionalidad, edad, minimización de daño y evaluación de resultados. Aumentar las horas de pantalla en la escuela sin beneficio claro y con una literatura creciente sobre sus riesgos no es una decisión pedagógica neutra. Es una decisión con implicaciones en la salud y, como tal, merece una revisión seria.

Bibliografía -en formato Vancouver con enlace directo a PubMed-

Salud y efectos generales

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Sueño

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Salud visual

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Musculoesquelético

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Lectura, memoria y escritura (clave de tu nuevo bloque)

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Recomendaciones institucionales

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Evaluar memoria con Realidad Virtual

Evaluar Memoria con Realidad Virtual

Nesplora Memory Suite es una herramienta de evaluación neuropsicológica que utiliza realidad virtual para medir distintos aspectos de los sistemas de memoria en personas mayores de 12 años. Lo innovador es que simula un entorno cotidiano —una tienda de muebles— donde el paciente debe atender pedidos y memorizar listas, combinando estímulos visuales y auditivos.

La memoria no es solo un almacén de recuerdos, sino un sistema activo que nos permite recordar el pasado, planificar el futuro y adaptarnos al presente. Es un proceso complejo que involucra múltiples sistemas cerebrales, especialmente el hipocampo y la corteza prefrontal y que está estrechamente ligada a las funciones ejecutivas.

¿Qué evalúa Nesplora Memory?

  • Memoria inmediata, a corto y largo plazo
  • Memoria auditiva y visual
  • Reconocimiento y memoria prospectiva
  • Curva de aprendizaje
  • Efectos de primacía y recencia
  • Simulación de problemas de memoria

Entendamos todo esto:

  • Memoria inmediata: Retiene información por segundos (hasta 40 segundos). Es la base para comprender frases, recordar números breves o seguir instrucciones simples.
  • Memoria a corto plazo: Almacena datos por minutos. Incluye sistemas como el bucle fonológico (verbal), la agenda visoespacial (visual) y el almacén episódico (multimodal).
  • Memoria a largo plazo: Guarda información por horas, años o toda la vida. Se divide en:
    • Explícita: Semántica (conocimientos) y episódica (experiencias personales).
    • Implícita: Habilidades motoras como montar bicicleta.

Modalidades sensoriales

  • Auditiva: Retiene sonidos, voces, palabras o melodías. Es clave para el lenguaje y el aprendizaje verbal.
  • Visual: Almacena imágenes, colores, formas y secuencias visuales. Fundamental para la lectura, orientación espacial y reconocimiento.

Tipos específicos de memoria

  • Reconocimiento: Capacidad para identificar estímulos previamente vistos o escuchados (por ejemplo, reconocer una cara o una palabra).
  • Memoria prospectiva: Recordar hacer algo en el futuro (como tomar medicación o acudir a una cita). Implica planificación, atención y funciones ejecutivas.
  • Memoria de trabajo: mantener y manipular información en tiempo real (por ejemplo, hacer cálculos mentales).
  • Metamemoria: saber lo que sabemos, y cómo lo recordamos.

Procesos de aprendizaje

  • Curva de aprendizaje: Representa cómo mejora el rendimiento con la práctica. Al principio se aprende mucho, luego el progreso se ralentiza. Se usa para medir eficiencia, adquisición de habilidades y planificación educativa o laboral.

Efectos cognitivos

  • Primacía: Tendencia a recordar mejor la información presentada al inicio de una lista o secuencia.
  • Recencia: Tendencia a recordar mejor lo último que se ha presentado.
  • Ambos efectos se relacionan con la memoria a largo y corto plazo respectivamente, y son clave en el diseño de pruebas y presentaciones.

Evaluación forense

  • Simulación de problemas de memoria
  • Se refiere a la falsificación o exageración intencionada de síntomas de deterioro mnésico, especialmente en contextos legales o de compensación.
  • Existen pruebas específicas como el TOMM (Test of Memory Malingering) que ayudan a detectar simulación mediante tareas de reconocimiento visual difíciles de falsear.

¿Cómo afecta la memoria en el inicio de las demencias de la senectud?

  • Memoria inmediata: retención de segundos; se altera en fases avanzadas.
  • Memoria a corto plazo: deterioro temprano; olvidos constantes de lo reciente.
  • Memoria a largo plazo: la episódica se pierde primero (Alzheimer); la remota puede conservarse inicialmente.
  • Auditiva y visual: dificultades para retener palabras, reconocer rostros y objetos.
  • Prospectiva: olvidar tareas futuras; clave en el deterioro funcional diario.
  • Reconocimiento: confusiones frecuentes con personas o entornos familiares.

Los correlatos neurológicos de la memoria son las estructuras cerebrales y redes neuronales que permiten almacenar, recuperar y procesar información. Cuando hay daño en estas áreas —por demencia, traumatismo, envejecimiento o enfermedades neurológicas— se producen distintos tipos de alteraciones mnésicas:

Estructura cerebralFunción en la memoriaAlteraciones comunes
HipocampoConsolidación de la memoria episódicaAmnesia anterógrada (Alzheimer)
Corteza prefrontalMemoria de trabajo, planificación, atenciónDificultad para organizar recuerdos
AmígdalaMemoria emocionalRespuestas exageradas o planas
TálamoIntegración sensorial y atenciónDesorientación, confusión
Cuerpos mamilaresCircuito de Papez, consolidación de recuerdosAmnesia retrógrada (síndrome de Korsakoff)
CerebeloMemoria procedimental (habilidades motoras)Torpeza motora, pérdida de automatismos
Ganglios basalesAprendizaje implícito y hábitosAlteración en rutinas y secuencias

 

¿Qué ocurre en las demencias?

  • En Alzheimer, el hipocampo es una de las primeras estructuras afectadas, lo que explica la pérdida de memoria reciente.
  • En demencia frontotemporal, se altera la corteza prefrontal, afectando la memoria de trabajo y el control emocional.
  • En demencia con cuerpos de Lewy, hay disfunción en ganglios basales y corteza occipital, lo que genera fluctuaciones cognitivas y problemas visuales.
  • En demencia vascular, el daño depende de la zona afectada por los microinfartos, generando un perfil mnésico muy variable.

¿Por qué es útil evaluar con Memory Nesplora?

  • Tiene validez ecológica, es decir, refleja cómo funciona la memoria en situaciones reales.
  • Genera un informe automático con más de 200 variables clínicas.
  • Es útil para diferenciar entre tipos de alteraciones mnésicas, como demencias, daño cerebral, TDAH o trastornos psiquiátricos.
  • Disponible en varios idiomas y sin sesgos culturales.

Los sistemas de memoria en Neuropsicología son esenciales para comprender el funcionamiento cognitivo y emocional: su evaluación precisa con nuestras herramientas del sistema Nesplora permite identificar alteraciones, así como planificar intervenciones eficaces.

Si quieres ampliar información, ponte en contacto con nuestras expertas en Neuropsicología Clínica en info@psycolab.com – 678 263 983 – www.psycolab.com

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Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria Adultos
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

Bibliografía:

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  8. Universidad del Salvador. (2020). Memoria y aprendizaje: Una revisión de los aportes cognitivos. Revista RACIMO, 7(1), 12–25. 
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EDUCACIÓN PÚBLICA

LA INVOLUCIÓN DE LA EDUCACIÓN PÚBLICA

Se está produciendo una involución de la educación pública y no sólo porque se planteen parches para adaptarse a la coyuntura actual de crisis sanitaria

Se denomina Educación Pública al sistema nacional educativo que rige en cada país. Normalmente gestionado por la administración pública y sostenido con los impuestos de los contribuyentes.

La Educación debe comprender tanto la planificación, como la supervisión directa de los planes de estudio que la normativa jurídica considere obligatorios, en España concretamente, Educación Primaria y Secundaria. La etapa de Educación Infantil, queda relegada a un segundo plano, “no obligatorio”, pero además, se ignora la importancia que tiene en los niños y niñas, estos primeros años para la adquisición posterior de todo el aprendizaje. Pero de esto hablaremos en otro post.

Cada día veo, leo y escucho indignación sobre que la Educación no avanza, que sigue estancada en el S.XIX. Pero no nos engañemos, sigue estancada la Educación Pública, no así la “Privada” o la “Concertada”. Éstas siguen progresando y definiendo un “distanciamiento/brecha social” que agravará aún más las desigualdades sociales.

 

Distancia social y distancia física son cosas muy diferentes

Vamos a aprovechar para parar un momento sobre ese concepto tan popular de “distancia social” que tan de moda “han puesto” en tiempos del Covid-19. Creo que esta imagen lo dejará bastante claro:

 

DISTANCIA CORONAVIRUS

 

Ahora sí, ¿a qué no significa lo mismo?, a ver si vamos modificando el concepto, ya que, lamentablemente, es lo que se acabará produciendo con la involución de la Educación Pública: DISTANCIAMIENTO SOCIAL.

La imagen de abajo es la que debemos imaginar cuando queremos mantenernos un poco alejados de alguien, ya sea por Covid-19 o porque nos dé la real gana, porque esta distancia física, señores y señoras, también es imposible de mantener cuando no hay “distancia emocional”, y menos entre el alumnado, por mucho que quieran convencernos de que se puede “sonreir” con los ojos.

 

No se están evaluando los impactos de la distancia fisica en los más pequeños

¿Alguien está evaluando el impacto que tendrá sobre nuestros menores el uso continuado de la mascarilla? Tan solo basta con preguntar a un buen número de infantes y adolescentes para preguntarles cómo ven a los demás ahora. Su respuesta: “parece que están muy tristes”.

Desde que nacemos, necesitamos “leer” emociones para desarrollar nuestra cognición social, sí, esos procesos cognitivos y emocionales mediante los cuales interpretamos, analizamos, recordamos y empleamos la información sobre el mundo y las personas que nos rodean. Cuando lo desarrollamos correctamente nos ayuda a conocer cómo pensamos sobre nosotros y sobre los demás, reflexionamos sobre las relaciones sociales y nos comportamos en base a ellas, creando experiencias que determinarán nuestra conducta social en el futuro.

Por ejemplo, gracias a la cognición social seremos capaces de interpretar el estado emocional de las personas y sentir empatía.  ¿Y sabéis a dónde nos lleva la falta de empatía? A la PSICOPATÍA. Ahí lo dejo. (Si alguien está pensando…¿y las personas con deficiencia visual? Sencillo, se educa con cercanía para que entiendan bajo sus propios estados de ánimo, el estado de ánimo de los demás. Pero hoy en día, hasta la cercanía está prohibida).

 

La Educación Pública…

Y ahora volvamos a los Planes de Estudio o Proyectos Educativos que vienen definidos por la Administración o por los Centros Educativos en su caso.

Si vienen definidos por la Administración, comprenden el currículum o contenidos, materiales didácticos y el uso de la tecnología. Además, aquí se concretan las condiciones ideológicas, sociales, pedagógicas y psicológicas que determinarán los objetivos que se desean promover. ¿Y esto qué significa? Que existe una clara intencionalidad sobre los procesos educativos íntimamente relacionados con la planificación y la visión política. Es decir, estudiamos lo que quieren que sepamos, ni más ni menos. Por algo en nuestro país  tenemos una larga trayectoria de diferentes leyes educativas: LGE (1970-1980), LOECE (1980-1985), LODE (1985-1990), LOGSE (1990-1995), LOPEG (1995-2002), LOCE (2002), LOE (2006-2013), LOMCE (2013)…y preparando están la LOMLOE!!!! Y pensaréis…claro, todo evoluciona, seguro que tantos cambios ha traído innovación a nuestras escuelas!!! A las públicas no, lo siento.

Vamos a ver qué ocurre con los Proyectos Educativos si se definen en los Centros Escolares. Con un poco de suerte, y atendiendo a la tan cacareada “autonomía de los centros”, se definirá un Proyecto Educativo de Centro, donde sí podrían darse todas esas cosas que aún llegan con cuentagotas a la pública, pero que la privada lleva años haciendo: Aprender haciendo, Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP), Aprendizaje Colaborativo, Gamificación, Storytelling, Flipped Classroom, Realidad Virtual, TICs, Aprendizaje Social y Emocional (ASE), Bilingüismo real, etc…

“L@s maestr@s deben enseñar, se les debe permitir enseñar, y más aún, deben tener el coraje de enseñar”  (Gert Biesta)

 

… y la Privada

¿Y por qué sí existe la innovación educativa en la privada? Entre otras cosas, porque al ser de gestión privada, pueden exigir ciertos estándares o perfiles entre los docentes, la formación del profesorado se hace casi “obligatoria” (en la Pública sólo se exigen 60 horas de formación en 6 años para consolidar el complemento económico correspondiente a los sexenios, y si no quieres cobrar los sexenios, tampoco es necesario).

Evidentemente la privada también tiene de qué quejarse, y la pública no siempre es así. Pero, ¿qué educación tendríamos si todos los colegios fueran públicos pero la gestión fuera privada tal como ocurre en muchos países del norte de Europa?

Esta gestión privada no debe confundirse con los modelos económicos neoliberales de oferta y demanda. Por el contrario, esta “gestión privada” de los centros educativos se realiza con dinero público contemplado en los presupuestos y partidas económicas destinadas a tal fin. Y hace referencia a la definición de las señas de identidad que definen a un centro educativo, a la selección del personal en función de su Proyecto Educativo, a la gestión de sus recursos económicos, materiales y humanos.

Los salarios de los docentes quedan enmarcados dentro de los convenios colectivos negociados con las Administraciones Centrales, por lo que ningún centro puede “regatear” con el sueldo de sus empleados. Sí que tienen la capacidad de negociar este sueldo, en función de la experiencia y, sobre todo, de la aptitud, formación y capacidad del candidato. Sin olvidar que estos candidatos serán empleados públicos.

 

MASCARILLAS EN EL COLE

Huelga, sí… Pero sin parches

Y ahí viene otra de los grandes paradigmas que definen al sistema educativo español. El funcionariado y el acceso a la función pública. ¿Es adecuado el modelo de acceso por oposición?. Los mismos docentes admiten que no mide la capacidad, formación o aptitud de los candidatos que van a desempeñar la profesión de enseñantes. Los mismos tribunales de oposición están formados por docentes que, en muchos casos, no han realizado un curso de formación o reciclaje en años.

Y ahora viene una huelga en la Educación, y qué necesaria!!!! Pero para reclamar parches por esta nueva situación que ha traído el Covid-19, como si antes no hubiera hecho falta!!! Reclamando el derecho de la Comunidad Educativa a la salud, a la física, no a la emocional. ¿La emocional no es salud? (Tiempo de reflexión).

Cuidemos la salud, cuidemos la Educación Pública. Las dos están íntimamente unidas. Una educación de calidad es el cimiento de una vida productiva y saludable.

 

“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras”. (Rousseau)

 

Por Nieves López-Brea Serrat. Psicóloga Sanitaria experta en Neuropsicología Infanto-Juvenil y experta en Psicología de la Educación.

Neuroeducación

¿NEUROEDUCACIÓN O PSICOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN?

La neuroeducación gana terreno frente a la psicología de la educación en el ámbito científico y en las aulas

 

¿Neuroeducación o psicología de la educación? La neuroeducación aporta estrategias para potenciar el aprendizaje a partir del conocimiento de la estructura y el funcionamiento del cerebro. Su avance hoy en día supone la independencia y la liberación de otras disciplinas basándose en conocimientos científicos.

Sin embargo, todavía existe la creencia errónea de que la neuroeducación es una continuidad de la Psicología de la Educación sin entidad propia como ciencia.

Esto está cambiando

En 2019 apareció la primera Cátedra de Neuroeducación de la mano de la Universidad de Barcelona y Edu1st, dirigida por David Bueno y Anna Forés. Dicha noticia fue dada a conocer en el II Congreso Internacional de Neuroeducación, en el que también participamos dando difusión a nuestro estudio de buenas prácticas en Neuroeducación.

Incluso la Universidad de Harvard está invirtiendo activamente en esta nueva disciplina defendiendo que el aprendizaje está intrínsecamente relacionado con el funcionamiento cerebral. El problema de que no se consolide con más fuerza es porque los científicos escriben para otros científicos y no para la población en general.

Muchos de nosotros, profesionales de la psicología, hemos apostado por el progreso de la neuroeducación como disciplina científica. Hemos unido las ramas de la Psicología Sanitaria, la Psicología de la Educación y la Neuropsicología para poder abordar con conocimiento (y con humildad) todo lo concerniente al aprendizaje, a los métodos de enseñanza, al desarrollo humano, a la conducta, a la motivación, a la inteligencia, a la creatividad y/o a la cognición social, entre otros aspectos.

Entendemos que para ofrecer con garantías formación y asesoría en neuroeducación, debemos trabajar en estrecha colaboración con otras disciplinas como la pedagogía o ciencias como la biología, con el fin de poder mejorar el desarrollo de las capacidades y competencias del alumnado, del profesorado e incluso de las instituciones educativas.

Como resultado tendremos la potenciación de la adquisición de conocimientos, la mejora de la conducta, el diagnóstico y la intervención en los procesos psicológicos y neuropsicológicos que afectan al aprendizaje o los que se deriven de éste.

Este es tu cerebro

Deseamos haceros llegar la neuroeducación, con la base sólida del conocimiento científico y la experiencia en neuroeducación y neuropsicología pero con un lenguaje sencillo. Tan sencillo que hemos creado un cuento interactivo para todas las edades a fin de que estos conocimientos puedan llegar a todas partes. Lo hemos llamado “ESTE ES TU CEREBRO  y sabemos que te encantará.

Disfrútalo: https://cursos.psycolab.com/

Todos nuestros cursos online en cursos.psycolab.com

 

 

Por Nieves López-Brea Serrat

Psicóloga Sanitaria experta en Neuropsicología Infanto-Juvenil y experta en Psicología de la Educación.

Neuroeducación

LA NEUROEDUCACIÓN EN EL AULA (y fuera de ella)

Potenciar el aprendizaje desde la neuroeducación

Si te dedicas a la psicología o la educación en cualquiera de sus diversas formas, la neuroeducación habrá entrado por la puerta del aula en más de una ocasión. Ya sabes que las capacidades de aprendizaje del alumnado vendrán determinadas por la ecuación GENES x AMBIENTE, de tal modo que la educación potenciará o debilitará esas habilidades.

Te queremos brindar otra puerta fácil y bonita de abrir. Se trata de un cuento interactivo que hemos llamado ESTE ES TU CEREBROy sabemos que gusta a todas las edades.

Una forma divertida de “jugar” descubriendo tu cerebro desde cualquier dispositivo.

Pero antes de eso, desde nuestro conocimiento científico del cerebro, te proponemos algunas estrategias para potenciar el aprendizaje:

Los sentidos

  • Recordamos mejor lo que se presenta en colores que lo que está en blanco y negro. En concreto, el AZUL, favorece la memoria y el entendimiento de nuevos conceptos.
  • Algunos estudios evidencian que se da un aumento significativo en el aprendizaje (un 30% más) si se usan aromas de flores silvestres mientras aprendemos. También por la noche durante el sueño.
  • El aroma del café también hace que consigas mejores resultados sin que tengas que consumir cafeína. El cerebro asocia el olor a las consecuencias de tomarlo y anticipa sus beneficios.
  • El aprendizaje visual es más potente que las meras palabras escritas. Pero no caigamos en el error de catalogar a nuestro alumnado en base a los estilos de aprendizaje (visual, auditivo y cinestésico). Esto no tiene ningún sustento científico. Lo entenderemos de forma que nuestro cerebro será más efectivo cuantos más estímulos sensoriales conecten las diferentes regiones cerebrales implicadas. La imaginación será igual de potente que la visualización en el aprendizaje
  • Cuanto más adornado esté el espacio donde se aprende, mayor interferencia habrá sobre el cerebro. La atención ejecutiva tendrá más dificultad para focalizar en el estudio y para inhibir las distracciones.

La proactividad

  • Si en lugar de ser meros agentes pasivos ante el aprendizaje, nos hacemos preguntas sobre lo que vamos a aprender antes de hacerlo. Cometeremos errores, sí, pero aprenderemos mucho más.
  • Enseña o explica a otros lo que has aprendido en voz alta. Con esto activarás los circuitos cerebrales de recompensa, mejorarás la motivación y liberarás dopamina. Por eso es más difícil aprender sólo (esto seguro que lo habrá comprobado nuestro alumnado durante el confinamiento por el Covid-19). Hay algo insustituible para que se dé el aprendizaje durante la infancia, que es la interacción, tanto entre iguales como entre alumnado y profesorado.

Los tiempos

  • Aprendemos más si estudiamos o hacemos los deberes de lo que aprendimos el día anterior y no si lo hacemos el mismo día.
  • También si en lugar de estudiar 3 horas al día, tenemos 3 sesiones de 1 hora de esa asignatura.
  • Los descansos entrenan”* . Debemos mejorar la eficiencia cognitiva realizando pausas durante el proceso de aprendizaje. Tan solo levantarnos del asiento y estirarnos hace que haya un aporte de más del 7% de oxigenación en el cerebro. (*NOTA: frase que ha popularizado nuestro experto asesor en educación D. Mehdi Nolte, nominado 3 años consecutivos a mejor docente de España en los Premios Educa. No podíamos dejar de decirlo ;-)).

De neuroeducación y neuroaprendizaje dentro y fuera del aula hablamos en nuestro cuento online “ESTE ES TU CEREBRO”. No te lo pierdas, hazte con él pinchando en el enlace, es para cualquier persona y cualquier edad y si te dedicas a la educación, no puedes no tenerlo.

También puedes conseguir el cuento en papel en tu librería favorita o en nuestra web:

https://www.psycolab.com/categoria-producto/libros/

 

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Por Nieves López-Brea Serrat

Psicóloga Sanitaria experta en Neuropsicología Infanto-Juvenil y experta en Neuroeducación.

Estudio piloto de la aplicación de “La milla diaria” en un centro escolar

D. Eduardo Elósegui Bandera, Doctor en Psicología y profesor titular del Área de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación de la Universidad de Málaga; Dª. Nieves López-Brea Serrat, Neuropsicóloga infanto-juvenil y Experta en Psicología de la Educación; y Dª. Dolores Casquero Arjona, Doctora en Pedagogía y profesora colaboradora de la Universidad de Málaga, han redactado un estudio piloto de aplicación del programa “La Milla Diaria” en el C.E.I.P. El Tomillar de Benalmádena.

La persona que ha facilitado la comunicación con el centro escolar y la correcta recogida de datos para preservar la privacidad del alumnado en todo momento ha sido D. Mehdi Nolte Jefe de Estudios del centro.

Benalmádena es un municipio en el que han apostado de forma global por la introducción de esta práctica para luchar contra el sedentarismo y la obesidad infantil.

Pero además, se han podido descubrir beneficios emocionales y cognitivos en el alumnado. De momento este estudio se ha centrado en los beneficios emocionales y se está trabajando para poder demostrar en el futuro, como los niños y niñas que realizan esta práctica también se benefician de mejoras en lenguaje, matemáticas, razonamiento espacial, etc.

Presentamos a continuación los resultados favorables respecto al eje emocional:

Resultados Milla Diaria #Psycolab #UMA

 

Psicóloga Sanitaria
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

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