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El coste cognitivo del Brain Rot

El impacto del Brain Rot en las funciones ejecutivas
El término Brain Rot o podredumbre cerebral pasó de ser una muletilla de internet a convertirse en un objeto de estudio prioritario en la psicología contemporánea. El Oxford English Dictionary lo reconoció como vocablo del año en 2024 debido a su fuerte impacto social. Este fenómeno describe un estado de fatiga mental y neblina cognitiva provocado por el consumo impulsivo de contenidos digitales hipercortos.
La exposición continua a ráfagas de dopamina altera directamente las funciones ejecutivas del cerebro. De hecho, la adaptación a estos microestímulos cambiantes degrada la atención sostenida e interfiere con la memoria de trabajo. Investigadores como Firth et al. (2019) demostraron que el uso intensivo de redes sociales fragmenta la concentración. Además, este hábito modifica la retención de datos a largo plazo porque elimina el procesamiento profundo de la información.
La relación entre la saturación digital y la salud mental
El alcance de este problema va más allá de la simple distracción e impacta la salud afectiva. Un estudio reciente de Batmaz, Özsağır y Arslan Şekkeli (2026) en la revista Psychological Reports reveló los mecanismos que conectan esta saturación con la depresión. Los datos indican que el consumo digital masivo desencadena una reacción en cadena.
Primero, la constante fatiga mental conduce al agotamiento psicológico o burnout. Posteriormente, este desgaste eleva los niveles de estrés y ansiedad. Finalmente, estos dos factores actúan como los verdaderos desencadenantes de los cuadros depresivos.
La capacidad de autorregulación emocional juega un papel decisivo en este proceso. Las personas con dificultades para gestionar sus emociones sufren con mayor intensidad los efectos de esta espiral. Anteriormente, Rozgonjuk et al. (2018) ya habían advertido que el uso problemático del teléfono móvil funciona como un intento fallido de anestesiarse frente al malestar psíquico, lo que termina agravando la ansiedad previa.
La neuroplasticidad como vía para la recuperación cognitiva
El cerebro conserva la propiedad de la neuroplasticidad durante toda la vida, según explica el Observatorio del Tecnológico de Monterrey (2025). Esta maleabilidad neural demuestra que el consumo compulsivo de pantallas no genera un daño irreversible. En su lugar, produce una desadaptación funcional que las personas pueden reconfigurar mediante un entrenamiento adecuado.
La restauración de la capacidad atencional exige adoptar hábitos de higiene digital preventivos. Batmaz et al. (2026) señalan que limitar la intervención a las etapas donde ya existe ansiedad resulta insuficiente. Por lo tanto, la solución radica en fortalecer la alfabetización digital y educar a la mente para tolerar estímulos de baja frecuencia. Actividades como la lectura en papel, la escritura manual y las tareas de foco prolongado reactivan la red atencional dorsal frente a las distracciones externas.
Estrategias para reconectar la mente y reducir el estrés
La reconexión con los momentos de inactividad permite reactivar la red neuronal por defecto. Raichle (2015) describe esta estructura como la responsable del procesamiento autorreferencial, la consolidación de la memoria y el pensamiento creativo. Recuperar pausas sin dispositivos móviles y priorizar las interacciones presenciales ayuda a regular el sistema nervioso autónomo. En última instancia, proteger la dieta cognitiva diaria representa un acto consciente de soberanía atencional y cuidado de la salud mental.
Referencias bibliográficas
Batmaz, H., Özsağır, C. B., & Arslan Şekkeli, H. (2026). The cognitive cost of brain rot: Indirect effects on depression via burnout, stress, and anxiety. Psychological Reports.
Firth, J., Torous, J., Stubbs, B., Firth, J. A., Steiner, G. Z., Smith, L., Alvarez-Jimenez, M., Gleeson, J., Freckleton, E., Rehm, J., & Sarris, J. (2019). The «online brain»: how the Internet may be changing our cognition. World Psychiatry, 18(2), 119–129.
Observatorio del Tecnológico de Monterrey. (2025). ¿Es posible restaurar un cerebro frito? Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Raichle, M. E. (2015). The brain’s default mode network. Annual Review of Neuroscience, 38, 433–447.
Rozgonjuk, D., Levine, J. C., Hall, B. J., & Elhai, J. D. (2018). The associations between problematic smartphone use, depression and anxiety symptom severity, and fear of missing out. BMC Psychiatry, 18(1), 325.











