Ansiedad, estrés y cortisol en el autismo

Biología del Agobio: El Cortisol y la Respuesta al Estrés en el Autismo

La adolescencia es una etapa de “poda neuronal” y reajuste hormonal para todos, pero en el cerebro autista, este proceso ocurre bajo una atmósfera química distinta. No se trata solo de sensibilidad sensorial; es una respuesta neuroendocrina desajustada ante un mundo que no deja de emitir señales de alerta.

El Eje HHS: Un sistema en estado de hipervigilancia

El Eje Hipotalámico-Hipofisario-Adrenal (HHS) funciona como el termostato del estrés. Investigadores como Corbett et al. (2014) han confirmado que, mientras los jóvenes neurotípicos muestran un ritmo circadiano del cortisol predecible (alto al despertar y bajo al anochecer), los adolescentes autistas presentan una variabilidad extrema.

Este eje no solo reacciona al peligro físico, sino a la incertidumbre. Para un cerebro que depende de la predicción para sentirse seguro, el cambio de planes o la ambigüedad social se traducen en una descarga de cortisol que el cuerpo tarda horas, o incluso días, en metabolizar.

¿Existen diferencias de género?

La ciencia reciente ha comenzado a desvelar que el estrés no se manifiesta igual en hombres que en mujeres autistas:

  • El fenómeno del “Camuflaje” (Masking): Las mujeres y niñas autistas suelen realizar un esfuerzo cognitivo agotador para imitar conductas sociales. Estudios sugieren que este “camuflaje” mantiene el cortisol elevado de forma crónica, lo que deriva en un agotamiento extremo o burnout mucho antes que en sus pares masculinos.
  • Diferencia en la reactividad: Mientras que los varones suelen mostrar respuestas de cortisol más explosivas ante estímulos externos, las mujeres presentan a menudo una hiporreactividad (niveles de cortisol que no suben cuando deberían), lo que indica un sistema HHS exhausto por el estrés social constante (Fidala et al., 2022).
  • Impacto hormonal: En la adolescencia, el estrógeno puede interactuar con el eje HHS, haciendo que las jóvenes autistas sean más vulnerables a trastornos de ansiedad y depresión vinculados a la desregulación del cortisol.

La “Respuesta de Despertar” y la Fatiga Crónica

Un hallazgo crítico es la Respuesta del Cortisol al Despertar (CAR). En el autismo, esta respuesta suele estar embotada o ser errática. Si el pico de cortisol matutino no es el adecuado, el adolescente empieza el día sin la energía necesaria para afrontar la demanda ejecutiva, lo que genera una paradoja, están “cansados pero cableados” (tired but wired); agotados físicamente pero con un sistema nervioso en alerta máxima.

Estrategias de Regulación Basadas en Evidencia

  1. Reducción de la Carga Alostática: Antes que cualquier suplemento, es vital reducir las exigencias del entorno. Menos ruido, agendas visuales claras y tiempos de “desconexión total”.
  2. Soporte Nutricional y Farmacológico: El uso de Magnesio y Vitamina C actúa como cofactor en la síntesis de neurotransmisores y ayuda a limpiar el exceso de cortisol, pero siempre debe ser pautado tras un análisis de niveles en sangre y por un especialista.
    1. Nutrición con base científica: El Magnesio y los Omega 3/6 han mostrado beneficios en la regulación del sistema nervioso, pero siempre bajo supervisión médica.
    2. Vitamina C: Se ha observado que ayuda a reducir los niveles de cortisol y mejora la calidad del sueño, un factor crítico en el TEA.
  3. Propiocepción y Presión Profunda: Técnicas como las mantas de peso o masajes terapéuticos estimulan el sistema parasimpático, el “freno” natural del cortisol.
  4. Higiene del sueño y relajación: Enseñar técnicas de respiración y mantener rutinas de sueño estrictas ayuda a predecir el día y bajar los niveles de alerta.
  5. El mito del “ejercicio para que se canse”: ¿Llevas a tu hijo al parque para que queme energía y regresa más acelerado que nunca? La ciencia tiene la respuesta. Para un sistema HHS desregulado, el ejercicio físico intenso puede interpretarse como una amenaza física. En lugar de segregar endorfinas y relajarse, el cuerpo interpreta que está huyendo de un depredador, elevando aún más el cortisol y bloqueando el descanso.

Consecuencias de un cerebro “bañado” en cortisol

Vivir bajo niveles altos de esta hormona de forma crónica no es gratuito. El cortisol alto altera la morfología cerebral y afecta directamente a:

  • Las funciones ejecutivas: Dificultad para planificar y tomar decisiones.
  • La memoria a largo plazo: El cerebro está tan ocupado sobreviviendo que no puede procesar información nueva.
  • La regulación emocional: Mayor susceptibilidad a colapsos (meltdowns) o desconexiones (shutdowns).

 

“El estrés crónico puede incluso alterar la conectividad entre la amígdala y la corteza prefrontal. Esto significa que el adolescente autista no solo ‘siente’ más estrés, sino que su cerebro está físicamente configurado para priorizar la respuesta emocional de supervivencia sobre la lógica, debido a esa sobrecarga constante de cortisol.”

Entender que el estrés en el autismo tiene una raíz fisiológica nos permite pasar de la frustración a la empatía. No se trata de “mal comportamiento”, sino de un sistema biológico tratando de sobrevivir en un mundo que percibe como constantemente amenazante.

¿Y tú?, ¿cómo percibes el mundo? Contacto Reservar Cita

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Bibliografía 

  • American Psychological Association. (2020). Publication manual of the American Psychological Association(7th ed.).
  • Alonso, J. R. (2020, 29 de abril). Alumnos con estrés. Neurociencia. https://jralonso.es/2020/04/29/alumnos-con-estres/
  • Alonso, J. R. (2021). El autismo: Reflexiones y pautas para comprenderlo y abordarlo. Editorial AMAT.
  • Alonso, J. R. (2021, 9 de enero). Autismo y calidad de vida. Neurociencia. https://jralonso.es/2021/01/09/autismo-y-calidad-de-vida/
  • Corbett, B. A., Muscatello, R. A., & Blain, S. D. (2014). Dysregulation of the cortisol diurnal rhythm in children with autism spectrum disorder. Autism Research, 7(6), 703–711. https://doi.org/10.1002/aur.1416
  • Fidala, A., Ziemiańska, K., & Pąchalska, M. (2022). Gender differences in stress social reactivity in adolescents with Autism Spectrum Disorder. Journal of Neurological and Neurosurgical Nursing, 11(2), 45-56.
  • McEwen, B. S. (2007). Physiology and neurobiology of stress and adaptation: Central role of the brain. Physiological Reviews, 87(3), 873–904. https://doi.org/10.1152/physrev.00041.2006
  • Schreck, K. A., & Williams, K. (2006). Food preferences and sleep problems in children with autism spectrum disorders. Research in Developmental Disabilities, 27(6), 677–689.

Chicas con altas capacidades (AACCI) y Autismo Femenino (TEA)

CHICAS CON ALTAS CAPACIDADES Y AUTISMO FEMENINO

Tradicionalmente, tanto las Altas Capacidades (AACCI) como  el Trastorno del Espectro Autista (TEA) han sido estudiados desde modelos mayoritariamente masculinos. Sin embargo, en los últimos años se ha puesto de manifiesto que en mujeres estos perfiles pueden manifestarse de forma más sutil, camuflada o internalizada, lo que ha contribuido a un importante infradiagnóstico y a frecuentes confusiones entre ambos.

Aunque sean diferentes condiciones, comparten múltiples características, especialmente en mujeres, lo que en ocasiones puede dificultar su identificación y comprensión. Conocer estas similitudes resulta clave para un acompañamiento adecuado.

Autism Research Institute

El pensamiento divergente y original, así como la creatividad son sus fortalezas comunes:

  • Capacidad para generar soluciones innovadoras.
  • Alta lógica y una elevada capacidad
  • Intereses específicos vividos con una gran intensidad.

Sin embargo, en ocasiones esta intensidad puede provocar unas dificultades en la flexibilidad cognitiva,especialmente en situaciones ambiguas, cambios inesperados o contextos poco estructurados.

 

Otro de los puntos en común más visibles es la curiosidad intensa y la sed de conocimiento. Suelen mostrar:

  • Un aprendizaje autodirigido, basado en una gran exploración individual.
  • Intereses abordados con gran dedicación y profundidad.
  • Rechazo o desmotivación ante aprendizajes que puedan considerar superficiales o repetitivos.

En contextos educativos tradicionales, esta forma de aprender puede generar desajustes, aburrimiento o bajo rendimiento.

Un perfeccionismo elevado y necesidad de orden es otra característica compartida, especialmente en mujeres:

  • Búsqueda constante de precisión extrema.
  • Sensación persistente de no ser suficiente, incluso en altos logros.
  • Dificultad para tolerar errores propios.
  • Necesidad de estructura, rutina y previsibilidad.

En mujeres con AACC, este perfeccionismo suele estar ligado a una alta autoexigencia intelectual y emocional. En el TEA, se relaciona además con la necesidad de control y reducción de la incertidumbre. En ambos casos, puede derivar en ansiedad, bloqueo o evitación.

 

Muchas mujeres con AACC y/o TEA relatan sentirse incomprendidas, aisladas o “diferentes”, a pesar de aparentar una buena adaptación social. Esto se debe, en parte, a que:

  • Aprenden acamuflar o imitar conductas sociales esperadas.
  • Adaptan sus intereses para encajar, relegando sus propias necesidades.
  • Experimentan una desconexión interna entre lo que muestran y lo que sienten.

Las dificultades sociales no siempre se expresan como aislamiento externo, sino como agotamiento social, confusión en las relaciones o sensación de no pertenencia.

 

La hipersensibilidad es uno de los rasgos más compartidos y menos comprendidos:

  • Respuestas intensas a estímulos sensoriales (ruido, luz, texturas).
  • Reacciones emocionales profundas.
  • Tendencia a conductas de evitación o escape ante la sobrecarga.

En mujeres, esta sensibilidad suele internalizarse, manifestándose en forma de ansiedad, somatizaciones o agotamiento emocional, más que en conductas externalizadas.

Es fundamental subrayar que AACC y TEA no son lo mismo, aunque puedan coexistir en una misma persona (doble excepcionalidad). Confundirlos o invisibilizarlos puede tener consecuencias significativas en la autoestima, la salud mental y el desarrollo vital de las mujeres.

Una evaluación adecuada debe ser integral, especializada y con perspectiva de género, atendiendo tanto a fortalezas como a dificultades, y evitando interpretaciones basadas únicamente en estereotipos.

Reconocer las similitudes entre AACC y TEA en mujeres no implica diluir sus diferencias, sino afinar la mirada clínica, educativa y social. Comprender estos perfiles permite pasar del diagnóstico tardío al acompañamiento temprano y respetuoso.

 

Este año nos proponemos comenzar un nuevo Proyecto, ya sabéis que somos muy inquietas, y queremos adelantaros algo sobre nuestro

 

“CLUB DE NOVAS” (Estrellas que aumentan repentinamente su brillo).

“Dos estrellas, una gigante roja y una enana blanca, se orbitan entre sí en esta ilustración de una nova recurrente similar a T Coronae Borealis.
Laboratorio de Imágenes Conceptuales del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA

 

Al igual que una Nova, estas niñas y adolescentes a menudo pasan desapercibidas hasta que encuentran el entorno adecuado que activa su potencial, liberando una energía y una luz intelectual extraordinarias.

Crearemos un “refugio seguro” donde la neurodivergencia no sea algo que explicar, sino la base desde la cual construir. Para niñas y adolescentes de 12 a 16 años.

El proyecto se sostiene sobre tres ejes diseñados específicamente para el perfil AACC + Asperger:

  • Eje de Intereses Profundos (Deep Dive): Espacios para que cada una explore su “tema de interés especial” sin juicios, fomentando la maestría y el intercambio de conocimientos complejos.

  • Eje de Conexión Social (Safe Space): Dinámicas de grupo diseñadas para la comunicación honesta, evitando el masking (esfuerzo por parecer “normal”) y trabajando las habilidades sociales desde la lógica, no desde la imposición.

  • Eje de Regulación Sensorial y Emocional: Talleres sobre cómo gestionar la alta sensibilidad (PAS) y la intensidad emocional que suele acompañar a las AACC.

Si has llegado hasta aquí abajo es porque estás tan entusiasmada como nosotras. Pregúntanos!!!

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Bibliografía:

  • APA (2022).DSM-5-TR: Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. American Psychiatric Association.
  • Bargiela, S., Steward, R., & Mandy, W. (2016).The experiences of late-diagnosed women with autism spectrum conditions. Journal of Autism and Developmental Disorders.
  • Assouline, S. G., Foley Nicpon, M., & Whiteman, C. (2010).Cognitive and psychosocial characteristics of gifted students with autism spectrum disorder. Journal of Autism and Developmental Disorders.
  • Neihart, M. (2008).Identifying and providing services to twice-exceptional children. Handbook of Giftedness in Children.
  • Webb, J. T. et al. (2005).Misdiagnosis and Dual Diagnoses of Gifted Children and Adults. Great Potential Press.

Ana Sánchez Gutiérrez
“Psicóloga empollona”

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

Asperger femenino

¿Por qué no hay chicas Asperger?¿o por qué casi todos los Asperger son chicos?

La premisa de que “casi todos los Asperger son chicos” es incorrecta.

El síndrome de Asperger (ahora parte del Trastorno del Espectro Autista, o TEA, según el DSM-5) también afecta a las mujeres, aunque se diagnostica con menos frecuencia en ellas que en los hombres.

El Autismo en niños, es frecuente detectarlo en la infancia, sin embargo, la mayoría de las niñas diagnosticadas de Autismo Grado 1 (Asperger), no suele hacerse hasta la adolescencia.

El espectro autista representa una singularidad en el desarrollo neurobiológico. Las investigaciones actuales apuntan a que, ya desde el segundo trimestre de gestación, se producen variaciones en la formación y maduración del sistema nervioso central.

El núcleo de esta diferencia reside en la conectividad: las neuronas se comunican siguiendo patrones no convencionales, lo que da lugar a un procesamiento de la información alternativo. En este complejo escenario, no solo la genética tiene la palabra; la interacción con factores ambientales y la respuesta del sistema inmune parecen ser determinantes en la conformación de este perfil neurocognitivo.

El motivo principal de esta disparidad en los diagnósticos es el infradiagnóstico femenino, debido a varias razones:

  • Diferencias en la manifestación de los síntomas: Las mujeres dentro del espectro autista a menudo presentan síntomas de una forma más sutil que los hombres. Los criterios de diagnóstico se han basado tradicionalmente en estudios realizados principalmente en varones, lo que ha llevado a un sesgo en las herramientas de evaluación.
  • Mayor capacidad de “camuflaje” social: Las niñas y mujeres con Asperger desarrollan con frecuencia mecanismos de imitación y “camuflaje” social para enmascarar sus dificultades en la interacción social y adaptarse a las expectativas sociales, lo que dificulta la detección del trastorno por parte de su entorno.
  • Intereses más “aceptables” socialmente: Mientras que los intereses restringidos de los chicos (por ejemplo, listas de trenes, mapas) pueden ser vistos como más atípicos, los de las chicas (por ejemplo, centrarse intensamente en la lectura, en un cantante o en un personaje) pueden considerarse más “normales” o socialmente aceptables, pasando desapercibidos como simples hobbies intensos.
  • Factores biológicos y genéticos: Algunas investigaciones sugieren que puede haber factores genéticos y hormonales que influyen en cómo se manifiesta el trastorno o en la cantidad de mutaciones necesarias para que aparezca en mujeres en comparación con los hombres. Se han identificado múltiples genes implicados, y existe evidencia de que las mujeres pueden necesitar una mayor “carga genética” para manifestar el trastorno, lo que se conoce como el “efecto protector femenino”.
  • Factores hormonales: Se investiga el papel de las hormonas sexuales (como la testosterona) en el desarrollo cerebral y su posible influencia en la expresión del autismo.
  • Neurodesarrollo: Existen diferencias en el desarrollo cerebral entre chicos y chicas, lo que puede influir en la forma en que se manifiestan los síntomas.

Aunque las estadísticas muestran una proporción de aproximadamente 3 o 4 hombres diagnosticados por cada mujer, estudios más recientes sugieren que la prevalencia real podría ser mucho más equitativa si se utilizaran instrumentos de evaluación que tuvieran en cuenta las características específicas del autismo en mujeres.

 

A diferencia de otros grados del espectro, en el Asperger no hay un retraso global del lenguaje, pero sí un uso diferente del mismo:

  • Pragmática del lenguaje: Dificultad para entender dobles sentidos, sarcasmo, ironías o metáforas. Suelen ser muy literales.

  • Prosodia peculiar: El tono de voz puede ser monótono, robótico o excesivamente formal (“el efecto pequeño científico”).

  • Dificultad en la lectura no verbal: Les cuesta interpretar gestos, expresiones faciales o mantener un contacto visual normativo.

Flexibilidad Cognitiva y Comportamiento:

Debido a esa maduración “a destiempo” de las conexiones neuronales que mencionabas, el cerebro busca seguridad en lo predecible:

  • Intereses absorbentes: Foco intenso y experto en temas específicos (trenes, astronomía, dinosaurios, informática, etc.).

  • Necesidad de rutina: Gran malestar ante cambios imprevistos. Las estructuras rígidas les ayudan a compensar el caos que a veces sienten al procesar la información.

  • Patrones repetitivos: Pueden aparecer movimientos motores (estereotipias) cuando están muy emocionados o estresados.

Procesamiento sensorial o hipersensibilidad:

Como el sistema inmune y la poda sináptica han configurado un cerebro con “demasiadas conexiones vivas”, los sentidos suelen estar sobreestimulados:

  • Hipersensibilidad: Ruidos que otros ignoran (un fluorescente, una sirena lejana) pueden resultar dolorosos.

  • Texturas y alimentación: Rechazo a ciertas texturas de ropa o alimentos, lo que a menudo se confunde con “ser caprichoso”.

El Perfil Cognitivo (Fortalezas y Debilidades):

  • Atención al detalle: Excelente capacidad para detectar errores o patrones que a otros se les pasan por alto.

  • Memoria técnica: Gran facilidad para retener datos factuales y lógicos.

  • Disfunción ejecutiva: A menudo tienen problemas para organizar tareas complejas, priorizar o gestionar el tiempo (les cuesta ver “el bosque” porque están mirando “la hoja”).

Diferencias en la presentación clínica

  • Comunicación y socialización: Las chicas suelen mostrar mejores habilidades de comunicación verbal y no verbal, lo que puede enmascarar las dificultades sociales.
  • Intereses restringidos: Los intereses de las chicas suelen ser más socialmente aceptados (lectura, animales, música), mientras que los de los chicos pueden ser más inusuales o específicos (trenes, mapas, tecnología).
  • Comorbilidades: Las chicas con Asperger presentan con mayor frecuencia trastornos de ansiedad, depresión o trastornos alimentarios, lo que puede desviar la atención del diagnóstico principal.

Impacto en la vida diaria y estrategias de apoyo

  • Diagnóstico tardío: El infradiagnóstico y el diagnóstico tardío en mujeres pueden llevar a dificultades sociales, aislamiento, baja autoestima, ansiedad y depresión.
  • Apoyo educativo: Es fundamental adaptar el entorno educativo, fomentar la empatía y la teoría de la mente, y proporcionar rutinas claras y predecibles.
  • Intervención temprana: La detección precoz y la intervención personalizada mejoran significativamente la calidad de vida y el desarrollo de habilidades sociales y emocionales.
  • Comunicación clara: Es clave emplear una comunicación directa y explícita, evitando dobles sentidos o ironías, para facilitar la comprensión de las situaciones sociales.

Avances en la investigación y retos futuros

  • Nuevos instrumentos de evaluación: Se están desarrollando herramientas diagnósticas más sensibles a las características femeninas del espectro autista.
  • Concienciación social: Es necesario sensibilizar a profesionales, familias y sociedad para reducir el sesgo de género y favorecer la detección y el apoyo adecuados.
  • Investigación multidisciplinar: La colaboración entre genética, neurociencia, psicología y educación es esencial para comprender mejor las diferencias de género en el TEA y mejorar la atención a todas las personas afectadas.

En Psycolab estamos trabajando para poder ofrecer un diagnóstico más preciso en el Autismo Femenino.

Descubre próximamente “Este es tu cerebro neurodivergente”, de nuestra especialista en Neuropsicología Infanto-Juvenil, Nieves López-Brea Serrat.

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Bibliografía:

  • American Psychiatric Association. (2013). Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5).
    Manual de referencia internacional para el diagnóstico de trastornos mentales.
  • Lai, M.-C., Lombardo, M. V., & Baron-Cohen, S. (2014). “Autism”. The Lancet, 383(9920), 896-910.
    Revisión científica sobre las diferencias de género en el espectro autista.
  • Hull, L., Mandy, W., & Petrides, K. V. (2017). “Behavioural and cognitive sex/gender differences in autism spectrum condition and typically developing males and females”. Autism, 21(6), 706-727.
    Estudio sobre el camuflaje social y las diferencias clínicas entre chicos y chicas con TEA.
  • Loomes, R., Hull, L., & Mandy, W. P. L. (2017). “What is the male-to-female ratio in autism spectrum disorder? A systematic review and meta-analysis”. Journal of the American Academy of Child & Adolescent Psychiatry, 56(6), 466-474.
    Meta-análisis sobre la prevalencia real de autismo en función del género.

Recursos y lecturas recomendadas

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria Adultos
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

Trastorno de la modulación sensorial

Trastorno de la Modulación Sensorial:

El Trastorno de la Modulación Sensorial (TMS) es una condición neurológica que afecta la capacidad del cerebro para regular, interpretar y responder adecuadamente a la información sensorial del entorno y del propio cuerpo. Las personas con TMS experimentan dificultades para procesar estímulos como el tacto, el sonido, la vista, el olfato, el gusto, el movimiento y la conciencia corporal, lo que puede generar respuestas desproporcionadas o inadecuadas a las demandas sensoriales de la vida cotidiana.

Este trastorno, enmarcado dentro del Trastorno del Procesamiento Sensorial, puede manifestarse de formas muy diversas, impactando significativamente en el aprendizaje, el comportamiento, las habilidades sociales y la participación en actividades diarias.

Las Caras del Trastorno: Subtipos de Modulación Sensorial

El TMS se clasifica principalmente en tres subtipos, que describen las diferentes maneras en que una persona puede responder a los estímulos sensoriales:

  • Hipersensibilidad o sobrerrespuesta sensorial: Las personas con este subtipo son extremadamente sensibles a los estímulos sensoriales. Pueden sentirse abrumadas por ruidos fuertes, luces brillantes, texturas de ropa específicas o el contacto físico inesperado. Esto puede llevar a conductas de evitación, ansiedad, irritabilidad y respuestas de “lucha o huida” ante situaciones sensoriales que para otros son normales.

  • Hiposensibilidad o subrespuesta sensorial: En el otro extremo, las personas con este subtipo tienen una conciencia reducida de los estímulos sensoriales. Pueden parecer indiferentes al dolor, no registrar temperaturas extremas o buscar constantemente estímulos intensos para sentirse regulados. Esta búsqueda de sensaciones puede manifestarse en comportamientos como chocar contra objetos, hacer ruidos fuertes o preferir alimentos con sabores muy intensos.

  • Búsqueda sensorial o anhelo sensorial: Este subtipo se caracteriza por una necesidad insaciable de estímulos sensoriales. Los individuos con esta presentación están en constante movimiento, tocan todo a su alrededor, prefieren los juegos bruscos y buscan experiencias sensoriales intensas. A menudo se les describe como “hiperactivos” o “impulsivos”.

Es importante destacar que una persona puede presentar una combinación de estos subtipos, mostrando hipersensibilidad a ciertos estímulos y hiposensibilidad o búsqueda sensorial en relación con otros.

Señales y Comportamientos a Observar

Los síntomas del Trastorno de la Modulación Sensorial son variados y dependen del subtipo predominante y de la edad de la persona. Algunas de las manifestaciones más comunes incluyen:

HipersensibilidadHiposensibilidadBúsqueda Sensorial
Rechazo a ciertas texturas de ropa o alimentos.Poca reacción al dolor o a las lesiones.Necesidad constante de moverse, saltar o girar.
Malestar extremo con ruidos fuertes o inesperados.Parece no escuchar cuando se le habla directamente.Toca constantemente a personas y objetos.
Dificultad para tolerar luces brillantes o fluorescentes.Torpeza y tendencia a chocar con los muebles.Prefiere juegos bruscos y desordenados.
Resistencia al contacto físico, como abrazos o caricias.No se da cuenta si tiene la cara o las manos sucias.Muerde o chupa objetos no comestibles.
Irritabilidad o crisis en entornos muy estimulantes (centros comerciales, fiestas).Dificultad para despertarse por la mañana.Se siente atraído por los ruidos fuertes y las luces brillantes.

Orígenes y Factores de Riesgo

Aunque la causa exacta del TMS no se conoce por completo, la investigación sugiere una base neurológica relacionada con la forma en que el cerebro procesa la información sensorial. Se cree que una combinación de factores genéticos y ambientales puede contribuir a su desarrollo. Algunos factores de riesgo identificados incluyen:

  • Prematuridad y bajo peso al nacer.
  • Complicaciones durante el embarazo o el parto.
  • Daño neurológico temprano.
  • Antecedentes familiares de trastornos del procesamiento sensorial.
  • Adopción y privación temprana de estímulos.

El Camino hacia el Diagnóstico y la Intervención

El diagnóstico del Trastorno de la Modulación Sensorial es realizado principalmente por terapeutas ocupacionales con formación especializada en integración sensorial. El proceso de evaluación suele incluir:

  • Observación clínica: El terapeuta observa al niño o adulto en diferentes entornos y durante la realización de diversas actividades para evaluar sus respuestas sensoriales.
  • Cuestionarios y escalas estandarizadas: Se utilizan para recopilar información detallada de los padres, cuidadores y maestros sobre el comportamiento sensorial del individuo en la vida diaria.
  • Entrevistas con los padres o el propio individuo.

Una vez diagnosticado, el tratamiento principal para el TMS es la terapia ocupacional con un enfoque de integración sensorial. Esta terapia se desarrolla en un entorno de juego rico en estímulos sensoriales, donde el terapeuta guía al individuo a través de actividades diseñadas para ayudar a su cerebro a procesar e integrar la información sensorial de una manera más organizada y adaptativa. El objetivo no es “curar” el trastorno, sino proporcionar las herramientas y estrategias necesarias para que la persona pueda participar con éxito en sus ocupaciones diarias y mejorar su calidad de vida.

Además de la terapia ocupacional, las modificaciones ambientales y las “dietas sensoriales” son fundamentales. Una dieta sensorial es un plan de actividades individualizado que proporciona la cantidad y el tipo de estímulos sensoriales que la persona necesita a lo largo del día para mantenerse en un nivel óptimo de alerta y regulación.

El Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS) y el Trastorno del Espectro Autista (TEA) comparten algunas similitudes en cuanto a las diferencias en la percepción sensorial, pero difieren significativamente en otros aspectos. El TPS se caracteriza principalmente por problemas en la organización y procesamiento de la información sensorial, lo que puede afectar la interacción con el entorno. El TEA, por otro lado, es un trastorno neurodesarrollado que afecta la interacción social, la comunicación y los comportamientos repetitivos. Si bien el TPS puede ser una manifestación del TEA, también puede existir independientemente. 

En conclusión, el Trastorno de la Modulación Sensorial es una condición compleja que requiere comprensión y un abordaje terapéutico especializado. Con el diagnóstico y la intervención adecuados, las personas con TMS pueden aprender a manejar sus desafíos sensoriales y llevar una vida plena y productiva.

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Bibliografía:

Ayres, A. J. (2005). Sensory Integration and the Child: 25th Anniversary Edition. Western Psychological Services.

Bundy, A. C., Lane, S. J., & Murray, E. A. (Eds.). (2020). Sensory Integration: Theory and Practice (3rd ed.). F.A. Davis Company.

Kranowitz, C. S. (2005). El Niño Desincronizado: Reconocer y hacer frente al Trastorno del Procesamiento Sensorial. Ediciones Oniro.

Miller, L. J. (2014). Niños Sensacionales: Esperanza y ayuda para niños con Trastorno del Procesamiento Sensorial (TPS). TEA Ediciones.

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

Trastorno del espectro autista (TEA)

TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA)

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizado por alteraciones en la comunicación, en la interacción social y la presencia de comportamientos repetitivos y/o intereses de tipo restringido. Las manifestaciones de este trastorno varían considerablemente, lo que hace que cada individuo se ubique en diferentes puntos de un espectro. Por tanto, abarca desde personas con altos niveles de funcionamiento (anteriormente clasificado como Síndrome de Asperger) hasta aquellas que presentan déficits muy significativos (Muñoz & Villanueva, 2021).

Las dificultades en la comprensión y el uso del lenguaje en contextos sociales engloban pacientes no verbales, con una limitación para iniciar y mantener conversaciones, con déficits en la interpretación de señales sutiles como expresiones faciales, gestos y/o tonos de voz, etc. (Cuevas et al., 2020). Este hecho puede apreciarse, en ocasiones, en una falta de reciprocidad que conlleva una tendencia a mantener comunicaciones centradas en el tema de interés de la persona, obviando las necesidades del otro (Álvarez et al., 2019).

Además, los pacientes suelen tener preferencia por seguir rutinas estrictas, presentando una resistencia al cambio en sus tareas del día a día (López, 2018). Suele ser habitual que muestren un interés excesivo en ciertos temas que dificultan la participación en otras actividades o interacciones sociales (González & Fernández, 2020).

Otra característica habitual es la alteración en el procesamiento sensorial. Muchos niños y adultos tienen una respuesta atípica, incluyendo tanto hipersensibilidad (molestias a ruidos, luces, texturas… ) como hiposensibilidad (falta de respuesta al dolor o la temperatura, hecho que puede ser muy peligroso) (Sánchez et al., 2018). Este hecho contribuye a la dificultad para adaptarse a nuevos entornos y situaciones, aumentando la ansiedad y el estrés. (Sánchez et al., 2018).

Desde un punto de vista diagnóstico, es crucial una evaluación que combine diversas fuentes de información, incluidas observaciones clínicas, entrevistas con los padres y el uso de herramientas estandarizadas. Entre las más utilizadas en el contexto clínico están el Autism Diagnostic Interview-Revised (ADI-R) y el Autism Diagnostic Observation Schedule (ADOS-2), que permiten evaluar tanto las características del trastorno en función del desarrollo temprano como los comportamientos actuales del individuo (Grados et al., 2018; López, 2018). Además, las pruebas de reconocimiento emocional y los autoinformes proporcionan mucha información sobre la capacidad del individuo para percibir y comprender las emociones de los demás (Saldarriaga et al., 2019).

La evaluación precisa es la base para ofrecer apoyos adecuados a la persona (González & Fernández, 2020). El tratamiento debe centrarse en conocer y potenciar las habilidades del paciente con su ritmo y estilo de aprendizaje, más allá de enfocarse únicamente en las dificultades. Entre las técnicas encontramos el entrenamiento en habilidades sociales, gestión y comprensión emocional, funciones ejecutivas (inhibición, flexibilidad cognitiva…), integración sensorial, etc.

Si necesitas realizar una evaluación de autismo (TEA) con ADOS-2 y ADI-R en Benalmádena, Málaga, consúltanos.

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Referencias

Álvarez, S., Pérez, C., & Gómez, J. (2019). Trastorno del espectro autista: Perspectivas actuales en la evaluación y el tratamiento. Editorial Universidad de Salamanca.

Cuevas, K., Lázaro, S., & García-Pérez, R. (2020). Aspectos neuropsicológicos del autismo: Nuevas perspectivas en la comprensión del trastorno del espectro autista. Revista Latinoamericana de Psicología, 52(2), 168-179. https://doi.org/10.14349/rlp.2020.v52.n2.168

González, M., & Fernández, E. (2020). El diagnóstico del Trastorno del Espectro Autista en la infancia: Estrategias y herramientas en la evaluación. Psicología en Desarrollo, 23(1), 45-58.

Grados, M., Salgado, J., & Martínez, G. (2018). Herramientas diagnósticas para el Trastorno del Espectro Autista: Avances y desafíos. Revista de Psicología y Neurociencias, 40(1), 45-56.

López, M. (2018). El diagnóstico de Trastorno del Espectro Autista: Herramientas y técnicas de evaluación en la práctica clínica. Editorial Planteamiento.

Muñoz, A., & Villanueva, A. (2021). El Trastorno del Espectro Autista: Nuevas tendencias en la identificación y diagnóstico temprano. Revista Española de Pedagogía, 79(1), 85-99. https://doi.org/10.22550/REP2021.79.1.003

Saldarriaga, E., Vargas, C., & Saldarriaga, G. (2019). Evaluación y diagnóstico del autismo en niños: Herramientas y enfoques actuales. Revista de Psicología del Desarrollo, 30(4), 227-239. https://doi.org/10.1016/j.rpsd.2019.06.003

Sánchez, L., Rodríguez, S., & García, J. (2018). Trastornos del procesamiento sensorial en el Trastorno del Espectro Autista: Implicaciones para la intervención. Psicología y Salud, 28(2), 132-145. https://doi.org/10.1016/j.psysal.2018.03.004

Desirée Castellano
Neuropsicóloga Clínica

Microbiota y Autismo

Microbiota y Autismo

Diversos estudios han encontrado que las personas con TEA (Trastorno del espectro autista), tienen una microbiota intestinal significativamente diferente de la de los individuos neurotípicos. Este desequilibrio en la flora intestinal, conocido como disbiosis, podría influir en una serie de aspectos relacionados con los síntomas del Autismo, como la comunicación, el comportamiento y las respuestas emocionales.

Algunas de las posibles conexiones entre microbiota y TEA incluyen:

  1. Alteraciones en el eje intestino-cerebro: El intestino está conectado al cerebro a través del llamado eje intestino-cerebro, un complejo sistema de comunicación que involucra señales hormonales, inmunológicas y neuronales. Se ha sugerido que una microbiota desequilibrada podría influir en este eje, afectando el desarrollo cerebral y la función emocional en niños con TEA.
  2. Inflamación crónica y respuesta inmune: Los estudios han observado que las personas con TEA a menudo tienen una mayor inflamación intestinal y disfunciones en su sistema inmune. Como la microbiota juega un papel clave en la regulación del sistema inmune, un desequilibrio en las bacterias intestinales podría contribuir a esta inflamación, exacerbando los síntomas del TEA.
  3. Producción de neurotransmisores: Algunas bacterias intestinales están involucradas en la producción de neurotransmisores como la serotonina, que juega un papel importante en la regulación del estado de ánimo, el comportamiento y las emociones. En los niños con TEA, las alteraciones en la microbiota intestinal podrían interferir con la producción de estos neurotransmisores, afectando el bienestar emocional y social.
  4. Trastornos digestivos y comportamiento: Los niños con TEA a menudo experimentan problemas gastrointestinales, como estreñimiento, diarrea o dolor abdominal. Estos problemas digestivos pueden estar relacionados con una microbiota intestinal alterada, lo que podría contribuir a la irritabilidad o las conductas repetitivas características del TEA.

¿Cómo influir en la microbiota para mejorar los síntomas del TEA?

Aunque todavía se necesitan más investigaciones para comprender completamente la relación entre la microbiota intestinal y los síntomas del TEA, hay algunas estrategias que podrían ayudar a mejorar la salud intestinal en personas con TEA:

  1. Probióticos y prebióticos: Los probióticos (bacterias beneficiosas) y prebióticos (alimentos que favorecen el crecimiento de bacterias saludables) podrían ser útiles para restaurar el equilibrio de la microbiota intestinal. Algunos estudios preliminares sugieren que la administración de probióticos podría mejorar el comportamiento y las funciones gastrointestinales en niños con TEA.
  2. Dieta rica en fibra y alimentos fermentados: Una dieta rica en fibra y alimentos fermentados (como el yogur, el kéfir o el chucrut) puede promover la salud de la microbiota intestinal. Además, una alimentación equilibrada puede ayudar a reducir la inflamación y mejorar la función digestiva.
  3. Evitar antibióticos innecesarios: El uso excesivo de antibióticos puede alterar el equilibrio de la microbiota intestinal, lo que podría tener efectos negativos en el comportamiento y el bienestar de los niños con TEA. Siempre es importante seguir las recomendaciones médicas para el uso de estos medicamentos.
  4. Enfoque integral: A medida que surgen más investigaciones sobre la microbiota y los TEA, se está reconociendo la importancia de un enfoque integral que combine tratamientos médicos, nutricionales y conductuales para mejorar la calidad de vida de las personas con TEA.

La relación entre la microbiota intestinal y los trastornos del espectro autista es un área de investigación prometedora que podría transformar nuestra comprensión de las causas y el tratamiento del TEA. Aunque aún estamos en las primeras etapas de este campo, los estudios sugieren que mejorar la salud intestinal podría ser una vía para aliviar algunos de los síntomas del TEA, promoviendo el bienestar general de los niños afectados.

La investigación continúa, y con el tiempo podríamos contar con enfoques más efectivos y personalizados para tratar el TEA, basados no solo en la genética o la psicoterapia, sino también en el cuidado y modulación de la microbiota intestinal.

De momento lo que sí sabemos es que la disbiosis puede comprometer la integridad de la barrera intestinal y hematoencefálica, facilitando que péptidos neurotóxicos de origen bacteriano, como los lipopolisacáridos (LPS) y las citocinas inflamatorias, pueden alcanzar el torrente sanguíneo llegando hasta la barrera hematoencefálica.

Por otra parte, el SNC regula los niveles de cortisol a través del eje hipotálamo-pituitario-adrenal. La elevación del cortisol afectaría a la actividad de las citocinas, al tiempo que exacerba los síntomas gastrointestinales. Estas citocinas podrían contribuir al desarrollo del autismo al influir en las primeras etapas del desarrollo cerebral.

Los días 17, 18, 24 y 25 de enero de 2025, tendrás la oportunidad de consultar a nuestros especialistas tus dudas sobre cómo afecta tu microbiota a tu salud mental o al neurodesarrollo de tu bebé.

Recuerda que durante la exposición, nuestros especialistas no ofrecerán formaciones regladas, sino que estarán en las instalaciones para que te dirijas a ellos cuando quieras.

Más adelante publicaremos fechas en las que sí realizaremos una Jornada de Formación sobre Microbiota y Psicobioma más reglada.

Consulta horarios de la exposición y la asistencia de nuestros especialistas AQUÍ.

Apúntate!!!

REFERENCIAS:

  1. Collado, M. C., et al. (2016). “The human microbiome during the first years of life.” FEMS Microbiology Reviews, 40(4), 600-619.
  2. Ozanne, S. E., & Hales, C. N. (2004). “The long-term consequences of intrauterine programming.” In: Fetal Development and Disease, Cambridge University Press.
  3. Molloy, C. A., et al. (2019). “Gastrointestinal symptoms in autism spectrum disorder: A meta-analysis.” Journal of Autism and Developmental Disorders, 49(8), 3121-3132.
  4. Kang, D. W., et al. (2013). “Differences in fecal microbiota of children with autism spectrum disorders and neurotypical children.” PLOS ONE, 8(2), e68322.
  5. De Angelis, M., et al. (2016). “The contribution of the gut microbiota to the development of the human brain.” Frontiers in Cellular Neuroscience, 10, 1-11.
  6. Hoban, A. E., et al. (2016). “The microbiome regulates amygdala-dependent fear recall.” Molecular Psychiatry, 21(5), 617-627.
  7. Martínez-González AE, Andreo-Martínez P. Prebióticos, probióticos y trasplante de   microbiota      fecal en el autismo: una revisión sistemática. Rev Psquiatr  Salud Ment.  2020;13(3):150-164
  8. Srikantha P, Mohajeri MH. The possible role of the microbiota-gut-brain-axis in autism spectrum disorder. I. J. Mol. Sci. 2019;20(2115):1-28.

    Zaida Gómez Pérez
    Psicopedagoga
    Pedagoga Terapéutica

Nieves López-Brea Serrat
Psicóloga Sanitaria
Experta en Neuropsicología Clínica Infanto-Juvenil

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