
DAMP
DAMP
¿De qué se trata el síndrome DAMP y cómo influye en el desarrollo?
El síndrome DAMP (Deficits in Attention, Motor Control and Perception) es un trastorno del neurodesarrollo que combina de forma simultánea dificultades en la atención, en el control motor y en el procesamiento perceptivo. Esta condición, estrechamente vinculada tanto al TDAH como al Trastorno del Desarrollo de la Coordinación (TDC o dispraxia), supone que el cerebro presenta retos dobles para autorregular la concentración y para planificar la ejecución del movimiento físico. Por consiguiente, los niños o adolescentes que lo presentan experimentan una interacción compleja de barreras que afecta a su capacidad de aprendizaje, su agilidad física y sus relaciones de iguales. Asimismo, un abordaje especializado e interdisciplinar resulta fundamental para integrar ambas esferas y potenciar su autonomía global.

Señales principales y síntomas de alerta
Las características del DAMP combinan la dispersión atenta con manifestaciones claras en la motricidad fina y gruesa y en el procesamiento sensorial. Por lo tanto, es muy habitual observar torpeza motora marcada, caídas o tropezones frecuentes, gran dificultad para abrocharse botones, atarse los cordones o sostener el lápiz de forma adecuada. Además, se presentan olvidos constantes, hiperactividad o impulsividad, rigidez para adaptarse a cambios de rutina y problemas para calcular distancias o interpretar la orientación espacial. De este modo, este abanico de indicadores advierte de que el sistema nervioso necesita un entrenamiento conjunto de la atención y del control sensoriomotor.
Impacto en la rutina diaria y el ámbito personal
Notamos la presencia del DAMP cuando las tareas cotidianas más sencillas generan un nivel desmedido de frustración, cansancio físico y tensión familiar o escolar. Por esta razón, el menor experimenta un gran desgaste durante las clases de educación física, los juegos de patio, la escritura manual o las actividades creativas que exigen precisión motora. Gracias a la observación del día a día, resulta evidente cómo la conciencia de la propia torpeza, combinada con la falta de concentración, puede derivar en un rechazo hacia el colegio, aislamiento social por evitación de juegos físicos y una baja autoestima generalizada. Ciertamente, comprender la raíz neurobiológica de estos dobles retos evita etiquetar al niño de perezoso o descuidado.
Nuestra estrategia terapéutica y de acompañamiento
El enfoque de trabajo en nuestro centro se basa en una intervención multidisciplinar, cálida, personalizada y orientada a potenciar las capacidades reales del paciente. Por lo tanto, tras llevar a cabo una evaluación integral que abarca la neuropsicología, la terapia ocupacional y la pedagogía, diseñamos un plan de tratamiento coordinado que ejercita paralelamente la atención y la integración sensorial y motora. Además, colaboramos estrechamente con los colegios para pautar adaptaciones metodológicas en el aula, como el uso de soportes tecnológicos para la escritura o ajustes en la evaluación física. Igualmente, ofrecemos guías prácticas a las familias para simplificar las rutinas del hogar, devolviendo al niño la seguridad y la confianza en su propio cuerpo y mente.